Carl von Ossietzky

(Hamburgo, 1889 - Berlín, 1938) Periodista y pacifista alemán. Republicano liberal, se opuso a cualquier forma de militarismo y abanderó el movimiento pacifista alemán en las primeras décadas del siglo XX. En 1935 fue galardonado con el Premio Nobel de la Paz.

Huérfano de padre a edad muy temprana, el segundo esposo de su madre, Gustav Walther, representó una influencia determinante en la formación del futuro talante político del joven Ossietzky. A los diecisiete años abandonó los estudios y se empleó como funcionario de la administración local de justicia en Hamburgo, aunque pronto descubrió en el periodismo una profesión a la medida en la que desarrollar sus inquietudes ideológicas e intelectuales. Pueblo libre (Das Freie Volk), el órgano de expresión de la formación política Unión Democrática, publicó sus primeros artículos, textos que ya incluían encendidas críticas contra el militarismo.

A pesar de su precaria salud, en junio de 1916 fue reclutado por el Ejército alemán que luchaba en la Primera Guerra Mundial, una experiencia que dio mayor firmeza a sus convicciones antibelicistas. Finalizada la contienda regresó a Hamburgo, asumió la presidencia de la oficina local de la Sociedad Pacifista Alemana (DF) en su localidad natal, fundó El guía (Der Wegweiser) y se convirtió en paladín de la causa antimilitarista.

Después se trasladó a Berlín para ocupar la secretaría nacional de la DF y el 1 de enero de 1920 lanzó a la calle el primer número de la publicación mensual Hoja Informativa (Mitteilungsblatt). También en aquellos años comenzó a utilizar el seudónimo Thomas Murner (que tomó prestado del poeta satírico alemán del mismo nombre) para firmar sus colaboraciones en prensa.

Su trabajo en las oficinas de la Sociedad Pacifista Alemana no era suficiente para satisfacer sus inquietudes ideológicas y decidió aceptar un puesto directivo en El diario del Pueblo Berlinés (Berliner Volkszeitung), un periódico con una línea editorial que defendía los valores democráticos y antibelicistas y que participó activamente en la fundación del nuevo Partido Republicano. Decepcionado tras una breve incursión en política, en 1926 regresó al ejercicio del periodismo activo de la mano de Siegfried Jacobsonh, fundador de La Tribuna del Mundo (Die Welbühne), que le ofreció un puesto en la dirección de este semanario progresista en el que se refugiaban las voces de los intelectuales de la izquierda germana.

A la muerte de Jacobsonh en diciembre de ese mismo año, Ossietzky fue nombrado editor jefe, un cargo desde el que continuó trabajando en la línea editorial instaurada por su predecesor, empeñado en descubrir y denunciar el auge de las formaciones militares secretas en Alemania y la consiguiente violación del Tratado de Versalles. Las críticas del diario se demostraron harto impopulares a los ojos del renaciente militarismo germano y, en marzo de 1927, Ossietzky fue acusado de libelo y sentenciado a un mes de prisión.

No lograron acallar sus denuncias y el periódico prosiguió firme su campaña contra el rearme. La respuesta gubernamental llegó en el verano de 1929 con una acusación de alta traición, que lo llevó a los tribunales dos años después y le valió una condena de dieciocho meses en la prisión de Spandau. Retomó entonces el seudónimo de Thomas Murner para firmar los artículos que escribía en su celda.

La amnistía decretada en las navidades de 1932 redujo en siete meses su estancia en la cárcel, aunque pocos días después de su puesta en libertad, ya con Adolf Hitler como nuevo canciller de Alemania, fue nuevamente detenido por la Gestapo bajo la falsa acusación de estar implicado, junto a los líderes republicanos, en el incendio que el 27 de febrero de 1933 destruyó parcialmente el edificio del Reichstag. Ingresó en la prisión de Berlín y después fue enviado a los campos de concentración de Sonnenburg y Esterwegen-Papenburg, donde fue sometido a trabajos forzosos a pesar de su delicado estado de salud.

Cuando el comité Nobel le comunicó la concesión del premio de la Paz 1935, el gobierno nazi impidió que abandonara Alemania para recoger el galardón. Aunque el Ministerio de Propaganda declaró que Ossietzky tenía libertad para viajar a Noruega y asistir a la ceremonia, se revelaron documentos de la policía secreta en los que se confirmaba que al periodista se le había retirado el pasaporte y que, aunque fue traslado a un hospital para tratar su tuberculosis, su habitación estuvo bajo vigilancia hasta el día de su muerte. El régimen nazi prohibió a la prensa nacional comentar la concesión del premio, hizo pública su protesta por la adjudicación del galardón a un "enemigo del estado" y dictaminó que, en el futuro, Alemania no aceptaría ningún Premio Nobel.