Nikolai Ostrovski

(Nikolai Alexéievich Ostrovski; Viliya, Ucrania, 1904 - Moscú, 1936) Narrador soviético. A pesar de su naturaleza enfermiza, que le condujo a la muerte cuando contaba poco más de treinta años de edad, dejó una interesante producción narrativa que le sitúa entre las figuras más relevantes de la denominada "literatura de adoctrinamiento comunista".

Nacido en el seno de una familia ucraniana de muy escasos recursos, se alistó en el Ejército Rojo para huir de la pobreza con tan sólo quince años de edad. Al cabo de un año resultó gravemente herido en el transcurso de un combate, de resultas de lo cual comenzó a perder progresivamente la vista hasta acabar quedándose casi ciego, lo que no le restó un ápice de entusiasmo para consagrarse a su innata vocación literaria.

Con veinte años de edad se afilió a las Juventudes Comunistas, aunque toda su actividad revolucionaria se redujo al contenido de sus escritos, ya que la gravísima enfermedad que padecía pronto le dejó postrado en cama, condenado a una invalidez progresiva que anunciaba su muerte en plena juventud. Sin embargo, jamás dio muestras de desesperación, y combatió su poliartritis aguda con un desmesurado amor hacia la vida y un desbordado entusiasmo por el trabajo literario.

En 1929, cuando ya apenas conservaba movilidad en brazos y piernas, le sobrevino la ceguera total, contra la que se rebeló dictando la novela Así se templó el acero, que apareció publicada en forma de folletín entre 1932 y 1934, e impresa bajo formato de libro al año siguiente. Durante un decenio, esta novela se convirtió en el principal best-seller de las Letras soviéticas, con un total de cinco millones de ejemplares vendidos, la mayor parte de ellos entre los jóvenes rusos, que la convirtieron en una de las principales señas de identidad del denominado Héroe Nuevo.

Esta figura simbólica, creada por los ideólogos de la revolución, exhibía una fe inquebrantable en los nuevos valores comunistas, lo que a su vez le dotaba de una fuerza y una eficacia que eran capaces de sobreponerse a cualquier adversidad. No es de extrañar, por ende, que el propio Nikolai Ostrovsky, desde la tenacidad y el entusiasmo con que afrontó su postración, encarnase a la perfección dicho ideal y fuese admirado por millares de jóvenes comunistas.

Su obra, empero, adolece de todos los defectos achacables a cualquier opera prima, en su caso acrecentados por las penosas condiciones en que la fue redactando su autor. Su arquitectura estructural es tan endeble como apresurada, su originalidad artística no aporta novedad alguna, y el lenguaje literario de que hace gala no sobrepasa los límites de la mediocridad. La crítica especializada ha subrayado, además, las visibles huellas de otras obras mayores de las Letras rusas (como La madre, de Gorki), aunque no por ello ha negado el valor moral (en buena parte, autobiográfico) que encierra entre sus páginas.

En efecto, Así se templó el acero cuenta la historia de Pável Korcahguin, un muchacho ucraniano que se ve obligado a aceptar penosos trabajos para sobrevivir en medio de su miseria. En el transcurso de la revolución, el joven Pável ayuda al Ejército Rojo y se hace comunista, para intervenir en peligrosas misiones que acaban por convertirle en el jefe de una brigada encargada de la reconstrucción de su ciudad.

A pesar de que su salud se ha visto minada por el gran número de heridas recibidas durante la guerra, Pável hace gala de una desmesurada fuerza de voluntad que le ayuda a salir victorioso en todo lo que se propone, hasta que logra ser aceptado como una persona de alta responsabilidad social. De ahí que las limitaciones técnicas y artísticas de Nikolai Ostrovsky quedasen minimizadas frente a las virtudes sociales y psicológicas que supo transferir a su protagonista, quien inmediatamente se convirtió en el paradigma cívico de toda una generación.

Poco antes de sucumbir definitivamente al acoso de su grave dolencia, el escritor ucraniano inició una segunda novela que, aunque quedó inconclusa a causa de su muerte, salió impresa con el beneplácito de sus numerosos lectores. Se trata de Nacidos en la tempestad (1936), una obra que, concebida con los mismos fines ideológicos que Así se templó el acero, describe la degradada vida de las clases elevadas de Polonia. Esta novela presenta las mismas deficiencias técnicas que la opera prima de Ostrovsky, con el agravante de que no llega a alcanzar, a cambio, las virtudes sociales y anímicas expresadas en su primera entrega narrativa.