Gabriel Julien Ouvrard

(Poitou, 1770 - Londres, 1846) Hombre de negocios francés. Hijo de un fabricante de papel, estudió en Clisson y, a los 17 años, se trasladó a Nantes, donde adquirió experiencia comercial.

En 1794 se trasladó a París. El 2 de febrero de 1795 se casó con Elisabeth Thebaud, la hija pequeña de un negociante de Nantes, Jean Baptiste Dominique Thebaud, y de Elisabeth Feydeau, matrimonio que le aportó una dote de 30.000 libras tornesas. El origen de su fortuna parece estar, no obstante, en la amistad con Louis Tourton, uno de los dirigentes del Banco Tourton et Ravel, que, a pesar de estar al borde de la quiebra en 1792, logró sostenerse y continuar.

Tourton y Ouvrard estuvieron juntos desde 1795 hasta la expedición de España de 1823. Comenzaron a comprar bienes nacionales y se entregaron a toda clase de especulaciones inmobiliarias. El hecho de ser familia numerosa sirvió a los designios de Ouvrard, ya que sus hermanos se convirtieron en agentes de su imperio. La constelación Ouvrard abrió casas en Filadelfia, Veracruz, Burdeos, Bayona y Compiègne. En 1798 parecen abandonar sus intereses españoles, en parte porque Ouvrard fue nombrado proveedor general de la Marina francesa; las malas lenguas atribuyen este nombramiento a la influencia de Teresa Cabarrús, que se había convertido en su amante después de haberlo sido de Barras.

La alianza entre España y Francia, y la necesidad de aprovisionar a la escuadra española (de Brest), acrecentaron de nuevo sus intereses españoles. Fue encarcelado, acusado de graves irregularidades, tras el golpe de Brumario (27 de enero de 1800). Una vez liberado, conoció días difíciles y tuvo que recurrir a los servicios de usureros. Pero en 1803 recuperó su relación con el Ministerio de Marina e, inmediatamente, con Michel Jeune, Armand Seguin, Médard Desprez y Joseph Vanlerberghe, formó la Compañía de los Cinco Negociantes Reunidos, que realizó avances al Tesoro Público y se encargó, en marzo de 1804, del subsidio debido por España.

En octubre de 1804, Ouvrard visitó Madrid. La guerra de Independencia de los Estados Unidos y la Revolución habían inmovilizado en América un capital inmenso, que ahora se trataba de traer al viejo mundo. Ouvrard fue uno de los elegidos para llevar a cabo esta tarea. Después de varias modificaciones, el contrato se firmó el 26 de noviembre de 1804 por Manuel Sixto Espinosa y François Ouvrard, en nombre de su hermano, y Carlos IV lo ratificó el 5 de diciembre.

En virtud de este pacto, Ouvrard adquirió el monopolio de los intercambios con América, y una serie de artículos adicionales ampliaron todavía más sus facultades. Negoció y concibió grandes proyectos en los que no sólo entraba España, sino también otros países como Holanda y Reino Unido, así como también los Estados Unidos, lo que produjo no pocas contradicciones. Por todo esto, Ouvrard fue considerado y llamado "un genial especulador".

En 1806, Napoleón le obligó a abandonar toda participación, ya que buscaba que los beneficios recayesen en el Estado francés. A pesar de ello, Ouvrard continuó sus negocios con España y, todavía en vísperas de 1808, concibió grandes planes de dominio en América. Fue después el banquero de los cien días, y más tarde, junto con otros, el de la Restauración. Financió la expedición de España de 1823, después de haber estado presente en el Congreso de Verona. Entró en España con el ejército e, incluso, en junio de 1823 dio dinero para comprar la libertad de Fernando VII.

Fue autor de un plan conjunto con David Parish para que España recuperara las colonias sublevadas por medio de la creación de una "Compagnie armée espagnole au Nouveau Monde" (1823), todo ello bastante quimérico. Con la revolución de 1830 siguió dedicándose a la especulación. Hijo natural suyo y de Mme. Tallien fue el también especulador Dr. Cabarrús.