Alfonso Paso

(Madrid, 1926 - 1978) Comediógrafo y periodista español. Su producción, extraordinariamente extensa, parte del humor realista para desembocar en una crítica social de escasa profundidad. Hijo y nieto de autores teatrales, Alfonso Paso cursó estudios de Filosofía y Letras en Madrid. Se inició como director teatral al frente de dos grupos universitarios, "La vaca floja" y "El duende", próximos a las ideas del modernismo. Colaboró también en la revista Primer Acto, y ejerció el periodismo en los diarios ABC y El Alcázar. De ideología marcadamente derechista, el comediógrafo se incorporó a la vida política española en calidad de Jefe de Prensa del Ministerio de Obras Públicas, en 1972, época en la que su producción teatral se hizo más exigua e intermitente.

Fue, sin lugar a dudas, el autor más prolífico de los comediógrafos españoles de posguerra; su producción teatral está compuesta por más de un centenar de comedias, algunas de ellas traducidas a diversos idiomas. Alcanzó la fama a través del género ligero, inundando los escenarios estatales con tragicomedias, comedias, sainetes, juegos cómicos, etc.; no obstante, la crítica, lejos de halagar la facilidad e insistencia con que componía las obras, no le perdonó nunca el hecho de escribir para lograr un efecto inmediato, ajeno a la pura literatura.

En la trayectoria teatral de Alfonso Paso se advierten dos etapas claramente diferenciadas: en la primera de ellas, el comediógrafo abordó un género híbrido como es la tragicomedia, en una línea cercana al neorrealismo; mientras que en la segunda, se volcó de lleno en la producción de comedias más netamente comerciales. Al igual que hiciera Jardiel Poncela, y fuertemente influenciado por éste, Alfonso Paso erigió al humor en el verdadero protagonista de sus obras; para ello se sirvió de procedimientos técnicos audaces, basados en recursos verbales de gran efectismo, de la comicidad propia de situaciones absurdas y de las características extravagantes de unos personajes marcadamente caricaturescos. Un humor ideado por y para lo que podría denominarse "sensibilidad humorística de la mesocracia madrileña".

Pero, a pesar de todo, el caudal imaginativo derrochado por el comediógrafo, el buen uso de la ironía y el equívoco, el humor de sus comedias se resolvió inocuo y no llegó nunca a alcanzar la visión acelerada del mundo de un Carlos Arniches, ni la deformación grotesca que representó el esperpento creado por Valle-Inclán.

Inició su carrera teatral a mediados de la década de los cuarenta, en 1946 concretamente, con el estreno de la obra Un tic tac de reloj. Posteriormente, escribió las tragicomedias Sueño de amor en la solapa (48 horas de felicidad) y Juicio contra un sinvergüenza, ambas de 1952. En 1953 estrenó una de sus obras más significativas, Una bomba llamada Abelardo, a la que siguieron: Sierva maldita (1954); Los pobrecitos y El cielo dentro de casa, tragicomedias compuestas en 1957, que obtuvieron el Premio Carlos Arniches y el Premio Nacional de Teatro, respectivamente; Usted puede ser un asesino, Aquellos tiempos del cuplé, Cena de matrimonios y No hay novedad, doña Adela, las cuatro de 1959.

Entre las obras más destacadas pertenecientes a la etapa final del comediógrafo madrileño se encuentran Aurelia y sus hombres (1961), obra por la que obtuvo su segundo Premio Nacional de Teatro; Las que tienen que servir (1962), Premio María Rolland; Sí, quiero (1965), comedia que mereció el Premio de la Crítica de Barcelona; Querido Profesor (1966), galardonada con el Premio Leopoldo Cano, de Valladolid; Por lo menos tres (1969), y, finalmente, La zorra y el escorpión (1977). Además de los galardones mencionados, Alfonso Paso recibió la Encomienda de Isabel la Católica en 1961, la Medalla del Trabajo en 1973 y el Premio José Antonio de Periodismo en 1977.