Prudencio

(Aurelio Prudencio Clemente; Calahorra, actual España, 348-?, h. 415) Autor latino de origen hispano considerado el poeta cristiano más importante en lengua latina. Profesor de retórica y jurisconsulto, realizó una brillante carrera administrativa, que abandonó en la vejez para consagrarse a la literatura, movido por su espiritualidad cristiana y con intención didáctica. Gran conocedor de las Escrituras y de la cultura clásica, su obra es brillante y original en contenidos y exposición; su estilo se caracteriza por la profusión de imágenes y figuras retóricas, por lo que en ocasiones resulta algo recargado. Su obra poética, que ejerció una notable influencia durante la Edad Media, comprende el Cathemerinon, doce himnos a las solemnidades del día, el Peristephanon, coronas poéticas en honor de los mártires, y diversos poemas didácticos sobre cuestiones teológicas. Destaca por su originalidad la Psychomachia, poema alegórico en el que dramatizan las luchas internas del alma, que se debate entre vicios y virtudes.


Aurelio Prudencio Clemente

Nacido en el año 348 en la provincia Tarraconense (posiblemente en Calahorra, o tal vez en Tarragona o Zaragoza) en el seno de una acomodada familia cristiana, Aurelio Prudencio Clemente estudió gramática y retórica, fue abogado y trabajó como prefecto para la Administración. Tras la muerte del emperador Teodosio I el Grande (379-395), hacia el año 395 abandonó su carrera pública para cultivar la poesía, que consideraba el modo más acertado de alcanzar la gracia divina; con una creación que ronda los once mil versos (publicada de forma completa en el año 405), se convirtió en el poeta hispanolatino más importante del cristianismo occidental. Su objetivo primordial era el de explicar el dogma católico mediante la exaltación de los mártires y los apóstoles en detrimento de los ídolos paganos.

Compuso cinco de sus obras durante el periodo que abarca los años 398-400. El Cathemerinon (Canto cotidiano) incluye doce himnos de carácter lírico a modo de oraciones cotidianas que tratan sobre el origen del ser humano y del mundo, la inmortalidad del alma, el origen del mal y la naturaleza divina. La base de Apotheosis (Apoteosis), de carácter didáctico, es la divinización de la naturaleza humana de Jesucristo, que debe ser imitada por los hombres. En Hamartigenia (El origen del mal), de carácter didáctico-moralizante, trata del pecado como origen del mal que destruye la naturaleza divina del alma humana. La Psychomachia (título traducido como Psicomaquia o Disputa del alma) es un tratado didáctico compuesto a modo de epopeya alegórica en la que el alma y sus virtudes deben vencer la idolatría, el pecado y los vicios; es el primer poema completamente alegórico de la literatura europea y tuvo enorme influencia durante la Edad Media. De estos años son también los siete primeros himnos del Peristephanon (Coronas de Martirio), obra de carácter lírico dedicada a los mártires que con su sacrificio ganaban la inmortalidad.

Prudencio viajó en el año 401 a Roma, y allí escribió los cantos del ocho al diez del Peristephanon y un libro de carácter más histórico: Contra Symmachum (Contra Simaco), que rechaza la conveniencia de reponer en el Senado el altar de la diosa Victoria (retirado en 382 por orden de Graciano) y que significó el triunfo de la facción cristiana en contra de la postura de Simaco, que intentaba restituir el culto a los dioses latinos. En el año 404 Prudencio volvió a Hispania, donde redactó los últimos cantos (del once al catorce) del Peristephanon, y comenzó a preparar la edición de sus obras completas, que incluyen, además de las citadas, una Praefatio en que revisa los fallos de su vida y se propone dedicar sus últimos años a la salvación cristiana de su alma por medio de la poesía religiosa; los Títuli Historiarum o Dittochaeon, cuarenta y nueve estrofas cercanas a la poesía epigramática que describen escenas bíblicas secuenciadas cronológicamente, concebidas como inscripciones para los murales de una basílica en Roma, y De opusculis suis Prudentius, un epílogo donde ensalza su condición de poeta cristiano.

Prudencio bebió tanto de obras cristianas (la Biblia, San Ambrosio, San Pablo o las Actas de los Mártires) como de las fuentes clásicas (Horacio, Virgilio, Juvenal), fomentando así la mezcla de lo culto y lo popular y cristianizando elementos de la Antigüedad clásica, sirviéndose de ellos para componer sus tratados poéticos destinados a defender al cristiano de las herejías y a evangelizar las clases más populares de la sociedad. Sus obras no fueron impresas hasta 1472.

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