Antonio Quintanilla

(Santander, 1789 - Madrid, 1863) Militar español que fue el último gobernador español de Chiloé y la última autoridad española que gobernó sobre parte del territorio chileno. Nació en el seno de una modesta familia santanderina, lo que le obligó a emigrar a América. Llegó a Chile en 1813 y se estableció en la localidad de Concepción, donde se empleó como dependiente en una tienda y entró en contacto con mucho de los políticos independentistas chilenos. Se alistó en el ejército realista, que tenía como misión reconquistar Chile para la corona española.

Gracias a su brava participación en la mayoría de las acciones bélicas contra los patriotas chilenos fue ascendiendo poco a poco hasta llegar al rango de coronel. Tras la batalla de Chacabuco fue designado por el virrey de Perú gobernador de la isla Grande de Chiloé, donde desplegó un importante contingente de fuerzas realistas. Al poco de su llegada recibió los galones de general.


Antonio Quintanilla

En 1817 resistió todos los ataques de las tropas chilenas, ya que Chiloé era el único territorio de Chile que permanecía bajo la soberanía de la Corona de España. Rechazó a los hombres del coronel Beauchef y por dos veces a las tropas del general Freire. Todos los jefes militares chilenos trataron de negociar varios tratados de capitulación, pero todos fueron rechazados por Quintanilla.

El general Freire, que en aquel momento era presidente de la República, organizó un potente ejército en 1825 que se lanzó sobre la última provincia que los chilenos consideraban territorio nacional que se encontraba controlada por las tropas españolas. Los hombres de Quintanilla sufrieron dos fuertes derrotas en las batallas de Pudeto y Bellavista, que tuvieron lugar a principios de enero de 1826.

Quintanilla envió a Antonio Manuel de Garay con plenos poderes para negociar un tratado de paz con Freire. Ambos llegaron a un acuerdo en el que se estipulaba la retirada de las tropas españolas y la entrega de la soberanía de Chiloé a Chile. Quintanilla declaró con posterioridad que aceptó por razones estratégicas y por evitar una guerra que tiñera de sangre la región.

Garay regresó a Tantauco, donde se encontraba el cuartel general del general español, con una carta personal de Freire a Quintanilla, quien le recordaba sus antigua amistad, le ofrecía sus servicios y le invitaba a establecerse de forma definitiva en el país. El Tratado de Tantauco se firmó el 19 de enero de 1826; Freire lo hizo en su cuartel de San Carlos y Quintanilla en la propia Tantauco.

El 22 de enero tuvo lugar en San Carlos la solemne ceremonia en la que se produjo la rendición del gobernador español y Chiloé era puesta bajo la soberanía de Chile. El general español rechazó la oferta de permanecer en Chile y prefirió regresar a España en compañía de su mujer, Antonia Álvarez Garay. En 1830 recibió el grado de mariscal de campo. Uno de sus hijos, Antonio de Quintanilla y Álvarez, se vio envuelto en 1860 en un movimiento revolucionario contra la Reina Isabel II, por lo que fue procesado y condenado. Pero la reina lo indultó en honor a los servicios prestados por su padre a la patria.

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