San Roberto Belarmino

(Montepulciano, 1542 - Roma, 1621) Teólogo y prelado italiano, destacado representante de la Contrarreforma. Ordenado sacerdote en 1570, a partir de 1576 ocupó la cátedra de controversias del Colegio Romano, del que sería rector, y perteneció a la comisión creada para revisar la Vulgata. Tras ser nombrado cardenal en 1599, participó en los trabajos de varias congregaciones romanas, en especial en la de Auxiliis, en la que apoyó de forma moderada al teólogo español Luis de Molina. Entre sus muchas obras cabe citar las Controversias del Cristianismo contra los herejes de este tiempo (1613). Fue canonizado por Pío XI (1930), quien le proclamó doctor de la Iglesia en 1931. Su festividad se celebra el 17 de septiembre.


San Roberto Belarmino

Sobrino del papa Marcelo II, Roberto Belarmino figuró entre los primeros discípulos del colegio establecido en Montepulciano por el padre Diego Laínez, sucesor de San Ignacio de Loyola en el generalato de la Compañía de Jesús. Posteriormente ingresó en la Compañía de Jesús (1560), y cursó filosofía en el Colegio Romano. Inició luego en la Universidad de Padua los estudios de teología, que al cabo de un año prosiguió en la de Lovaina, baluarte avanzado contra el protestantismo. Siendo todavía estudiante sostuvo polémicas con Miguel Bayo, profesor de esta universidad, que simpatizaba con algunas doctrinas condenadas por la Santa Sede.

Desde 1576 desempeñó magistralmente una cátedra especial del Colegio Romano destinada a exponer y criticar las corrientes doctrinales de allende los Alpes. Fruto de esta labor fue la obra maestra de San Roberto Belarmino, Controversias del Cristianismo contra los herejes de este tiempo (1613). Formó parte de la legación enviada por el papa Sixto V a Francia con motivo de las luchas entre la Liga Católica y Enrique de Navarra; luego ocupó diversos cargos en la Compañía de Jesús, y finalmente, en 1599, el papa Clemente VIII le otorgó la púrpura cardenalicia.

Consejero íntimo del pontífice, hizo algunas observaciones acerca del nepotismo que no agradaron a ciertos prelados de la corte pontificia, por lo que, muy a su gusto, fue alejado de Roma con el nombramiento de arzobispo de Capua. Vuelto a Roma, conoció a Galileo, de cuyas teorías se mostró partidario. Más tarde, sin embargo, se produjo la infausta polémica sobre el heliocentrismo de Copérnico (sostenido por Galileo con el apoyo de sus observaciones telescópicas), que chocaba con la interpretación literal de las Sagradas Escrituras.

Acerca de ello San Roberto Belarmino afirmó que las divergencias no podían resolverse rechazando lo demostrable, sino más bien admitiendo las posibles deficiencias en la interpretación de las Sagradas Escrituras. Sea como fuere, el Santo Oficio pronunció en 1616 la condena de la doctrina de Copérnico, y el cardenal recibió el encargo de comunicarla a Galileo. En los últimos años de su vida, San Roberto Belarmino compuso algunos tratados de ascética. Ya en el siglo XX fue declarado santo y doctor de la Iglesia por el papa Pío XI.

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