Gonzalo Rojas

(Lebu, Chile, 1916 - Santiago, 2011) Poeta chileno, inclasificable dentro de la literatura de su país por la fragmentación y riqueza de su obra. Su vida se vio marcada por la itinerancia desde una edad temprana. Existe una cierta polémica en torno a su ciudad natal: Ovalle o Lebu. Mayoritariamente los críticos han optado por Lebu, donde al parecer estuvo más tiempo; lo cierto es que vivió en Lebu, Ovalle, Concepción, Valparaíso y Santiago.


Gonzalo Rojas

Cursó las carreras de Derecho y Literatura en el Instituto Pedagógico de la Universidad de Chile y ejerció como docente de Estética Literaria en la Universidad de Concepción y en la de Utah en Estados Unidos, en Alemania Oriental y en Venezuela. Fue además diplomático en China y en Cuba. Durante su estancia en Santiago fue uno de los fundadores del grupo Mandrágora, que abandonaría al discrepar de su estética surrealista.

Su actividad literaria se concentra en la etapa de madurez. Entre 1948 y 1977 tan sólo publicó tres libros: La miseria del hombre (1948), Contra la muerte (1964) y Oscuro (1977), títulos que revelan el tono existencial de su lírica. Esta producción tardía, aunque voluminosa, supuso un vuelco en la vida del autor, que se volvió cada vez más cercano a sus lectores. Recibió premios en su país y en el extranjero: el Reina Sofía de España, el Octavio Paz de México y el José Hernández en Argentina. Además, en reconocimiento al conjunto de su obra le fue concedido el Premio Nacional de Literatura en Chile (1992), un reconocimiento que le ha supuesto figurar entre los autores más conocidos. Su obra ha sido traducida a varios idiomas y su figura es estudiada en las universidades de distintos países.

Gonzalo Rojas está considerado uno de los poetas más innovadores del país. Su lírica escapa en todo momento de los cánones, como puede apreciarse en Transtierro (1978), Críptico y otros poemas (1980) o Antología del aire (1986). Entre la temática más presente en su obra destaca el amor, un cierto erotismo que trasciende todos los sentidos y una vigorosa reflexión filosófica donde es frecuente el contrapunto entre la vida y la muerte, como en La furia (1983), Los desnudos (1985) y Materia de testamento (1988).

Respecto a su estilo, se ha destacado siempre la fuerza de su expresión temperamental, especialmente sonora y rítmica, en la que las palabras van adquiriendo distintos sentidos con el devenir de cada verso. Otras de sus obras más destacadas son El alumbrado (1986), Antología personal (1988), Desocupado lector (1990), Las hermosas poesías del amor (1992), Carta a Huidobro y morbo y aura del mal (1994) y Pacto de Teillier (1996). En 2003 fue galardonado con el Premio Cervantes, el más importante entregado en el ámbito de las letras hispánicas.

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