Hans Sachs

(Nuremberg, 1494 - id., 1576) Poeta alemán. Zapatero de profesión, recorrió Alemania en calidad de maestro cantor (meistersinger). Fue amigo de A. Durero y de W. Pirkheimer. Es autor de más de seis mil poemas, escritos en el estilo popular burgués del Meistersang (poesía cantada en las escuelas gremiales del siglo XV). Son notables también sus Farsas de carnaval (1517-1563) y su himno El ruiseñor de Wittenberg (1523), dedicado a Lutero. Goethe lo ensalzó y Richard Wagner lo hizo protagonista de Los maestros cantores de Nuremberg.


Hans Sachs

Hijo de un sastre, Hans Sachs asistió a la escuela de latín; en 1509 se inició como aprendiz de zapatero y entre 1511 y 1516 realizó varios viajes. Tomó partido por la Reforma, tanto en el himno que dedicó a Lutero, El ruiseñor de Wittenberg (1523), cono en los siete Diálogos (1524) en prosa, que tomaron la forma humanista del diálogo polémico; es particularmente conocida la Disputa entre un canónigo capitular y un zapatero. A partir de 1558 se inició la publicación de sus obras completas (unas 1.700 farsas, 200 obras dramáticas, 4.000 canciones). Lo peculiar de su aporte es que consiguió sintetizar la tradición de los meistersinger (maestros cantores) con la formación humanista y el realismo con el humor.

Hans Sachs escribió numerosos cantos según el estilo popular burgués del Meistersang, la poesía con música enseñada en el siglo XV por las escuelas de canto de los gremios, y se diferenció de los restantes maestros cantores por la naturalidad y espontaneidad de sus versos. En su producción figuran además fábulas, farsas, comedias, dramas y representaciones de carnaval. En la composición de este abundante conjunto de obras siguió siempre las tradiciones medievales; los argumentos, sin embargo, proceden un poco de todas partes, incluso del Decamerón y de toda la literatura narrativa italiana. En cuanto a los textos dramáticos, fracasaron los de carácter grave, tragedias y comedias, puesto que la ética del autor, propia del ambiente de la pequeña burguesía, no le permitía dominar grandes situaciones trágicas, y, así, la acción no alcanzaba en ellos una intensidad dramática suficiente. Su Lucrecia, por otra parte, fue el primer intento de dramatizar en alemán un tema antiguo.

El verdadero ámbito de Hans Sachs fue el de la farsa, en la que las situaciones se desarrollan neta y lógicamente a partir de los caracteres y viceversa, sin palabras superfluas, y con un diálogo brillante y espontáneo en el cual cada actitud corresponde a un tipo de personaje, cualidades todas que se aprecian más en la representación que en la lectura. Los cuadros de la vida cotidiana, presentados con realismo, animación, sano sentido común y bondadoso humorismo, revelan una observación aguda y un profundo conocimiento del alma popular, presentada a través de personajes arquetípicos: el labriego tonto, la mala esposa, el estudiante astuto, el canónigo lascivo, etc. Aunque protestante, el autor no ofende nunca en tales obras las tradiciones católicas, lo que demuestra el espíritu de moderación de este prudente zapatero, cuya alegre bondad permaneció siempre al margen de las asperezas polémicas.

Muchas de sus jocosas narraciones poéticas, en dísticos rimados (los famosos "Knittelverse"), alcanzaron gran popularidad; así, por ejemplo, El estudiante en el Paraíso, El ladrón de los caballos de Fünfingen y El sueño de la tierra de Jauja. Comparadas con la producción contemporánea del mismo género, estas obras muestran la franca superioridad poética de Sachs, el cual, si bien fue despreciado por los literatos de la Ilustración, mereció en cambio el alto reconocimiento de dos grandes genios: Goethe, que le ensalzó en una famosa composición lírica, y Richard Wagner, que al convertirle en protagonista de su obra musical Los maestros cantores de Nuremberg le aseguró la inmortalidad.

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