Guillem Sagrera

(Guillem o Guillermo Sagrera; Felanitx, Mallorca, 1380 - Nápoles, 1456) Arquitecto y escultor catalán, activo en la primera mitad del siglo XV en los dominios de la Corona de Aragón. Maestro mayor de la obra de la catedral de Perpiñán, desde 1420 asumió la dirección de las obras de la de Mallorca, en la que realizó la capilla de San Guillermo y la sala capitular; su labor como escultor destaca en el portal del Mirador, con un estilo que remite al arte de C. Sluter. En 1426 firmó un contrato para la edificación de la Lonja mallorquina, una de las construcciones civiles más bellas del gótico español, en cuya hermosa decoración escultórica destacan las estatuas de los ángulos de la fachada, los tímpanos de los portales y las gárgolas. En 1447 se trasladó a Nápoles, donde Alfonso V de Aragón le encargó la dirección de las obras del Castel Nuovo; a él se deben el proyecto de las torres y sobre todo la gran Sala de los Barones.


Lonja de Palma de Mallorca

Los inicios de Guillem Sagrera se sitúan en los trabajos de la puerta del Mirador de la catedral de Palma de Mallorca, en la que actuó como cantero, al lado de su padre, desde 1397. Hacia 1410, tal vez un poco antes, se trasladó a Perpiñán (Francia) para dirigir las obras de la catedral de San Juan el Nuevo, que convirtió en templo de una nave reformando el proyecto original, que constaba de tres.

En 1416 Guillem Sagrera fue uno de los consultados en la Junta reunida para determinar la continuación de la catedral de Girona, en la que abogó por la gran nave única finalmente realizada. Durante la estancia en el Rosellón pudo entrar en contacto con la escultura borgoñona de Claus Sluter, que había renovado, por la vía del realismo, el panorama del gótico europeo; incluso algunos especialistas le suponen un viaje a Dijon, donde podría haber entrado en contacto directo con la producción de Sluter.

En 1420 Sagrera se trasladó de nuevo a Palma, y allí asumió la dirección de las obras de la catedral. Se le deben especialmente la sala capitular y la capilla de San Guillermo, así como las magníficas esculturas de San Pedro y San Pablo emplazadas en la puerta del Mirador, la primera documentada en 1422 y la segunda atribuida por afinidad estilística; también podría ser obra suya la preciosa Virgen que decoraba el mainel, conservada hoy en una sacristía.

Paralelamente se hizo cargo de la construcción de la Lonja de mercaderes, cuyos trabajos le ocuparon hasta 1446. La Lonja es indudablemente su creación arquitectónica más personal, alzada según su propio diseño a partir de 1426. Es un edificio rectangular cubierto con doce tramos de bóvedas de crucería, sostenidas en el centro por seis exquisitas columnas de fuste helicoidal. La solidez y horizontalidad del conjunto en el exterior queda matizada por las cuatro torres angulares y por las torrecillas que dividen las fachadas en tramos, así como por el elegante remate almenado superior. La mayor parte de las piezas de la decoración escultórica se deben también a su mano, o al menos a artífices profundamente vinculados a su quehacer; destacan las bellísimas ménsulas y las claves de bóveda, así como las figuras de los tímpanos de los portales, especialmente el soberbio ángel de la puerta principal.


Castel Nuovo (Nápoles)

En 1447, Alfonso V el Magnánimo de Aragón y Nápoles (1416-1458) le llamó para trabajar en la capital napolitana, donde el monarca había establecido la corte. Ya en 1448 se convirtió en el director de las obras de renovación del denominado Castel Nuovo, la vieja y arruinada residencia de los Anjou que el Magnánimo decidió remodelar completamente. Sagrera sustituyó como maestro mayor al italiano Pertello de Marino di Cava, y se encargó de la construcción de las poderosas cinco torres que refuerzan la muralla, terminadas en 1451.

Sin embargo, su intervención más destacada en el palacio es la excepcional Sala de los Barones, un gran espacio para la recepción real de planta cuadrangular y cubierto con una impresionante bóveda estrellada; las obras empezaron en enero de 1453 y fueron terminadas en 1457, poco después de su muerte. Sagrera fue, sin duda, la figura fundamental del gótico en la Corona de Aragón durante la primera mitad del siglo XV.

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