Frederick Sanger

(Rendcombe, 1918 - Cambridge, 2013) Bioquímico británico considerado como uno de los más relevantes de la historia de la ciencia. Dedicado al estudio de la estructura de las proteínas y de la molécula de la insulina, obtuvo dos veces el premio Nobel de Química: en 1958, por sus investigaciones sobre la insulina, y en 1980, compartido con los estadounidenses Paul Berg y Walter Gilbert, por sus contribuciones a la determinación de las secuencias de base de los ácidos nucleicos.


Frederick Sanger

Sanger estudió en Bryanston y en el elitista St. John College de la Universidad de Cambridge, donde trabajó en el departamento de investigaciones a partir del año 1939, hasta doctorarse en bioquímica en el año 1943. De 1943 a 1951, Sanger estuvo al frente de un pequeño grupo de colaboradores con los que trabajó, bajo la supervisión de A. Neuberger, sobre el metabolismo de algunos aminoácidos.

Auspiciado desde el año 1951 por el Medical Research Council Laboratory de biología molecular de la Universidad de Cambridge, Sanger se dedicó por entero a determinar la estructura de la molécula de la insulina, adoptando métodos de investigación que luego serían copiados por los más prestigiosos laboratorios de todo el mundo. Por fin, en el año 1955, Sanger logró descomponer la estructura de la molécula de la insulina, descubrimiento que abrió el camino para el esclarecimiento de la estructura general de la proteína, así como para la síntesis de otras sustancias que, al igual que la insulina, pudieran ser utilizadas en diversos tratamientos terapéuticos.

A la hora de esclarecer la estructura completa de la insulina, Frederick Sanger empleó el 1-fluioro-2,3-dinitrobenceno (DNFB) y enzimas proteolíticas adecuadas. Sanger pudo observar que cuando una molécula de proteína era atacada por hidrólisis ácida o por digestión enzimática, su cadena se rompía en aminoácidos, lo que permitió a Sanger constituir las cadenas A y B de la insulina (hormona del páncreas) y describir la disposición de los puentes de azufre que las unían. Por este importantísimo descubrimiento, Sanger fue galardonado en el año 1958 con el premio Nobel de Química y con las prestigiosas medallas Corday y Morgan.

Las investigaciones de Sanger siguieron por los mismos derroteros, fijándose como siguiente objetivo la determinación de la secuencia de los ácidos nucleicos en el ADN, lo que consiguió en el año 1977, siendo nuevamente premiado con el Nobel de Química, esta vez compartido con dos colegas estadounidenses y convirtiéndose en la cuarta persona en toda la historia de los Nobel en recibir dos veces tan preciado galardón. En el año 1981, Sanger fue investido con el título de Caballero de Honor, y cinco años más tarde con el de miembro de la Orden del Mérito Británico.