George C. Scott

(Wise, 1927 - Westlake Village, 1999) Actor de teatro y cine estadounidense. De fuerte temperamento y aire orgulloso, George Scott ha pasado a la historia de Hollywood como una de las personalidades más características del cine moderno. Criado en Detroit, cultivó la disciplina física a lo largo de cuatro años en el cuerpo de Marines de los Estados Unidos. Una vez licenciado, ejerció como profesor y, a la edad de treinta años, se interesó por el arte escénico. A pesar de su escasa formación teatral, desarrolló de forma intuitiva las cualidades necesarias para declamar el verso clásico, y en 1957 participó en el montaje de Ricardo III que triunfó en el New York Shakespeare Festival.

Los productores de Hollywood se sintieron interesados por su físico de galán y su voz grave, levemente nasal. Su quehacer en el mundo del cine fue rápidamente difundido en todo el mundo gracias a filmes como El árbol del ahorcado (1959), de Delmer Daves, y El buscavidas (1961), de Robert Rossen. No obstante, la película que lo convirtió en estrella fue Patton (1969), de Franklin J. Schaffner, una sobresaliente biografía del controvertido general.

La actitud exigente y ocasionalmente retadora del actor alimentó su fama de actor problemático. En 1971, después de denunciar la ceremonia de los Oscar como un "desfile de carne" y de afirmar que si un día recibía un Oscar "me limpiaría el trasero con él", se le concedió la estatuilla por su papel en Patton, para desconcierto de la industria y delicia de la prensa. A continuación se le otorgó un Emmy de televisión por su interpretación en "The Price", de Arthur Miller. Consecuente con sus ideas, no aceptó ningún premio.

En todo caso, Scott fue siempre un actor de extremada profesionalidad, disciplinado y generoso con sus compañeros, si bien nunca guardó silencio ante productores y cineastas llegada la hora de negociar nuevas posibilidades en un rodaje. Entre sus películas más populares destacan títulos pertenecientes a géneros muy diversos, como El día del delfín (1973), de Mike Nichols; Cine, cine (1978), de Stanley Donen; y Al final de la escalera (1979), de Paul Medak. Tras malograrse su enlance con Colleen Dewhurst, contrajo matrimonio con Trish van Devere, compañera de reparto en varias de sus películas.

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