Selyúcidas o Selyuquíes

Familia turca uguz que gobernó Asia Menor y Oriente Próximo en los siglos XI-XII. El antepasado epónimo de la dinastía fue Salyuq, miembro de un clan turco uguz que en el siglo X se instaló en el curso inferior del Syr Daryá. Desde allí, los uguz ocuparon Irán bajo el liderazgo de Tugril Beg (1038-1063), fundador de los selyúcidas de Irán o grandes selyúcidas (1038-1157). De religión sunnita y leal al califato, en 1055 sustituyó a los gobernadores chiitas buwayhíes de Bagdad y recibió los títulos de sultán y de rey de Oriente y Occidente.

Alp Arslan (1063-1072) conquistó Alepo (1070) y Armenia, y derrotó a los bizantinos en Mantzikert (1071), victoria que abrió a los turcos Asia Menor. La dinastía alcanzó su apogeo de la mano de Malik sha (1072-1092), que gobernó sobre Transoxiana, Kirman, Jerusalén, Damasco y Asia Menor.

Los sultanes disponían de un poderoso ejército y una ordenada administración civil (presidida por el diván) y de gran número de funcionarios autóctonos o mamelucos. A través de las fundaciones escolares (madrasa) garantizaban la renovación del sunnismo. La consideración del Estado turco como patrimonio familiar llevó al sultán a distribuir provincias, provocando el desmembramiento del Imperio en múltiples sultanatos menores como los de Kirman (1041-1186), Iraq (1118-1194), Siria (1078-1117), que se debilitaron con rapidez.

El territorio que mantuvo su identidad y que prevalecería durante varias décadas fue el del sultanato de Rum (1081-1302). Fundado por Solimán ibn Qutulmis, bajo la égida del Imperio bizantino para el que sus tropas combatían como mercenarias, este sultanato se asentó en Anatolia y se expandió por Mesopotamia y Armenia llegando a aunar bajo su dominio a pueblos cristianos: griegos, sirios y armenios.

Conoció su etapa de esplendor bajo el reinado de Kayqubad I (1221-1237). Disponía de un puerto en el Mediterráneo, Antalya, por el que realizaba funciones de enlace comercial entre Extremo Oriente y Europa. A partir de 1243, los raids mongoles asolaron el sultanato, que se fraccionó en múltiples emiratos turcomanos, vasallos de los mongoles. Otro de estos sultanatos, el de los osmanlíes, sería el núcleo originario del futuro Imperio otomano.