Carlos de Sigüenza y Góngora

(México, 1645 - id., 1700) Escritor y científico mexicano. Fue profesor de astronomía y de matemáticas en la Universidad de México. Ingresó en la Compañía de Jesús, de la que más tarde se separó. Participó en expediciones científicas y colonizadoras y desarrolló una vasta labor investigadora, patente en el Manifiesto filosófico contra los cometas (1681) y en la Libra astronómica y filosófica (1690). Sus textos históricos se han perdido en su mayor parte. Es autor también de narraciones (Infortunios de Alonso Ramírez, 1690) y de poemarios (Primavera indiana, 1668).


Carlos de Sigüenza y Góngora

Su padre había sido cortesano de los Austrias, mientras que su madre pertenecía a la familia del ilustre poeta español Luis de Góngora. Carlos de Sigüenza y Góngora ingresó en 1662 en la Compañía de Jesús, en la que permaneció siete años y cursó la carrera eclesiástica como clérigo secular. En el año 1672 obtuvo la cátedra de matemáticas en la Real y Pontificia Universidad de México, y se ordenó sacerdote hacia 1673. En 1682 se le nombró capellán del Hospital del Amor de Dios (dedicado a atender sifilíticos), puesto que conservó hasta su muerte.

Carlos de Sigüenza y Góngora fue geógrafo del rey y, como tal, participó en expediciones científicas y colonizadoras, en las cuales realizó observaciones diversas y levantó cartas geográficas. En sus múltiples escritos abordó temas poéticos, periodísticos, matemáticos, astronómicos, históricos y geográficos; desgraciadamente, muchos de sus libros se han perdido. Se le considera, junto con Sor Juana Inés de la Cruz, uno de los mayores autores mexicanos del siglo XVII. A su muerte legó su biblioteca y sus instrumentos científicos a la Compañía de Jesús. Fue sepultado en la iglesia de San Pedro y San Pablo de la Ciudad de México.

Hombre de múltiples intereses, fue autor de una vasta obra escrita que abarcó casi todos los géneros y variados estilos. Al igual que su célebre tío, el español Luis de Góngora, se interesó por la poesía a muy temprana edad. De hecho, publicó su primer libro de versos, Primavera indiana (1668), antes de cumplir diecisiete años. Sin embargo, sus aportaciones al terreno de la poesía (y a la literatura en general) no se consideran tan importantes como las que realizó en ámbitos tales como la filosofía, la historia y la ciencia. Erudito y humanista, fue uno de los personajes más cultos de su siglo.

Obras de Carlos de Sigüenza y Góngora

Como poeta, Carlos de Sigüenza y Góngora presenta un perfil singular. Desdeñado por la crítica tradicional, el mexicano Carlos González Peña llega a decir que "no lo llamaba Dios, seguramente, por el camino de la poesía"; sin embargo, el español Valbuena Briones afirma que "mantuvo su laurel de Apolo con dignidad" y añade: "Si en la técnica imitó a Góngora y Argote, en el mensaje difería... Una nueva tónica lo separa y le concede facetas originales: la tensión del sentimiento religioso".

Su culteranismo, tan apasionadamente estimado por Alfonso Méndez Plancarte, se muestra espléndido a través de sus composiciones, desde la Primavera indiana (1668) y Triunfo parténico (1683) hasta el Oriental planeta evangélico. Epopeya sacro-panegírica, publicado en el año de su muerte (1700), en honor de San Francisco Javier. La personalidad lírica de su compatriota Sor Juana Inés de la Cruz, también culterana y barroca, pero menos "extremista", ha opacado durante mucho tiempo la jerarquía poética de este excelente e inspirado poeta barroco, cuyo barroquismo ha sido considerado por algunos críticos ilustres, con grave error, como pintoresquismo, en virtud de lo que parece un defecto óptico del espíritu.

De su obra narrativa tiene interés Infortunios de Alonso Ramírez (1690). Escrita en prosa limpia y fluida, es considerada por algunos críticos, no sin razón, como la primera novela mexicana cronológicamente hablando. El título completo permite hacerse una idea de su argumento: Infortunios que Alonso Ramírez, natural de la ciudad de Puerto Rico, padeció, así en poder de ingleses piratas que lo apresaron en las islas Philipinas, como navegando por sí solo y sin derrota, hasta varar en la costa de Yucatán, consiguiendo por este medio dar la vuelta al mundo.

Desde el punto de vista científico, no pueden quedar fuera de cita estudios tan interesantes como Libra astronómica y filosófica (1690), importante en la historia de las ideas en México, según expresión de Enrique Anderson Imbert; otro aspecto de su personalidad representa su Manifiesto filosófico contra los cometas (1681), alegato contra la superstición. Otros títulos de su variada producción son Glorias de Querétaro (1680), Teatro de virtudes políticas que constituyen a un príncipe (1690) y Trofeo de la Justicia española (1691).