Wladislaw Sikorski

(Tuszów-Narodowy, 1881 - Gibraltar, 1943) Militar y político polaco. Alumno de la Escuela de Oficiales de Viena, formó parte del ejército austríaco y contribuyó a crear el germen de las futuras legiones polacas. Al estallar la I Guerra Mundial sirvió en las legiones de Josef Pilsudski, que lucharon contra los rusos, y en ellas alcanzó el grado de teniente coronel, al tiempo que ganaba un considerable prestigio. Una vez restablecida la independencia de Polonia (noviembre de 1918) y obtenido el rango de General, desempeñó un notable papel durante la guerra contra los bolcheviques rusos al lograr detener a las tropas invasoras al frente del V Ejército, en el verano de 1920.

Luego desempeñó sucesivamente los cargos de jefe del Estado Mayor (1921-22), jefe del Gobierno (1922-23) y ministro de la Guerra (1924-1925), reorganizó y modernizó el ejército polaco y fundó la ciudad de Gdynia. En 1926, a raíz del golpe de estado de Pilsudski, emigró a Francia, donde se unió a la oposición al régimen. En 1939 se le negó comandar la defensa de Varsovia y, tras la derrota ante los alemanes, asumió la jefatura del gobierno polaco en el exilio de París, así como el mando de las tropas polacas que luchaban junto a los aliados.

Refugiado primero en Angers, al producirse la caída de Francia e instaurarse el régimen de Vichy, se trasladó a Londres, donde su gobierno colaboró con Gran Bretaña y los demás gobiernos aliados en la lucha contra Alemania, además de organizar un ejército clandestino que posteriormente se sublevó contra el invasor. En 1941 firmó la declaración común ruso-polaca que ponía formalmente fin a la guerra entre ambos países y repatriaba a los prisioneros polacos; no obstante, sus relaciones con la Unión Soviética casi nunca fueron buenas debido a las diferencias ideológicas y estratégicas, así como a la apenas disimulada pretensión de Stalin de controlar el movimiento de resistencia polaco.

Un episodio tristemente famoso vino a enturbiar definitivamente las relaciones entre los dos gobernantes: el descubrimiento en abril de 1943 de una fosa común en Katyn donde estaban enterrados los cadáveres de 8.000 oficiales polacos, prisioneros de los soviéticos tras la invasión, y al parecer asesinados con el objetivo de descabezar la resistencia polaca con vistas al futuro político del país.

Sikorski pretendió establecer después de la guerra una "Gran Polonia" federada con Lituania, idea que no contaba con el beneplácito de los Aliados y mucho menos de la Unión Soviética. Murió en circunstancias poco claras a causa de un accidente de aviación producido en el aeródromo de Gibraltar, muy probablemente víctima de un sabotaje.