Frans Eemil Sillanpää

(Hämeenkyrö, 1888-Helsinki, 1964) Escritor finlandés en lengua finesa. De origen campesino, estudió en la Universidad de Helsinki. Sus primeros relatos (La vida y el sol, 1916; Los hijos del hombre en el cortejo de la vida, 1917) revelan la influencia de Hamsun y de Maeterlinck. Los acontecimientos políticos de 1917-1918 inspiraron su novela Santa miseria (1919). Otros títulos a destacar son A ras del suelo (1924), Muerte prematura (1931), Silja (1931), El destino del hombre (1932), Hombres en la noche estival (1932) y Esplendor y miseria de la vida humana (1945). Es notable también su libro de memorias El hijo ha vivido su vida (1953). Recibió el premio Nobel de literatura en 1939.


Frans Eemil Sillanpää

Autor de una obra narrativa que reflejó su arraigado sentimiento de la comunión entre hombre y naturaleza, Frans Eemil Sillanpää fue el primer escritor finlandés galardonado con el Premio Nobel. Hijo de un granjero, los padres lo enviaron a estudiar a Tampere, donde subsistió gracias a la ayuda económica de un benefactor. Cursó luego estudios de ciencias naturales en la Universidad de Helsinki, pero en 1913 regresó a su región natal, contrajo matrimonio y decidió dedicarse exclusivamente a la literatura; un cuento enviado a un periódico de la capital significó el comienzo de su carrera literaria.

Los temas centrales de su obra, que trató con un estilo narrativo simple y poético, son la vida de los campesinos finlandeses y el hombre como ser natural e instintivo. Su primera novela, Elämä ja aurinko (1916; La vida y el sol), que describía la relación amorosa de dos jóvenes campesinos en el curso de un verano, mostraba ya su concepción característica de la existencia humana como manifestación del instinto vital de la naturaleza y su estilo a un tiempo lírico y vigoroso.

En Santa miseria (1919), novela sobre los acontecimientos de la guerra civil finlandesa de 1918, Frans Eemil Sillanpää registra minuciosamente los acontecimientos más triviales de una miserable existencia y nos pinta un cuadro de un pesimismo exacerbado, en el que, a veces, las efusiones líricas se mezclan a la predominante objetividad del observador escrupuloso e implacable. Tras publicar una trágica historia de amor, Hiltu ja Ragnar (1923), abandonó durante algunos años su actividad literaria para trabajar como publicista.

En 1931 publicó su más célebre obra, Nuorena nukkunut (Silja o un destino breve), delicado estudio psicológico femenino ambientado en un marco rural. El fondo de este relato, que es la novela más popular de Sillanpää y tal vez su obra maestra, es la campiña de Finlandia occidental, donde nació el autor y de la que raramente se sale en sus relatos. Es un pequeño mundo primitivo de campesinos ricos y pobres, con sus mujeres, niños y criados, del que brota el último vástago de una antigua familia venida a menos: la joven Silja, figura poética que vive su juventud casi sin rozar el ambiente, abriéndose a un puro y único amor velado por presagios de muerte.

La vida de Silja es breve y amarga. Campesina en su casa, y luego, tras la muerte de sus padres, al servicio de los demás, esquiva a todo cortejador, si bien experimenta en sí una especie de maduración espiritual que halla su plenitud en el encuentro con Armas, joven estudiante de la ciudad. Pero su unión queda destrozada por la guerra: Armas va al frente y pierde una pierna, y Silja, consumida por la tisis, se apaga serenamente, guardando en sí el encanto del amor y anhelando en el delirio espléndidas fiestas, mientras sus groseros dueños aprovechan su agonía para robarla.

Silja es seguramente la figura más patética y memorable de toda la literatura finlandesa. Junto a ella se recuerda el personaje del padre, campesino sencillo y consumido, a quien el amo arroja de la casa y de los campos. Las relaciones entre padre e hija están trazadas con delicada sutileza en un marco de notas paisajistas exquisitamente musicales. Al igual que Santa miseria, la novela toma también su clima del fatal 1918, reflejando el drama de aquel tiempo; pero aquí la atmósfera es más tenue, y sobre el contrapunto de aquellos agitados acontecimientos resalta la figura transparente de Silja.

La dura existencia de los campesinos constituyó también el motivo central de las siguientes novelas de Sillanpää: Miehen tie (1932; El destino del hombre) e Ihmiset suviyössä (1934; Hombres en la noche estival). Distinguido en 1939 con la concesión del premio Nobel de Literatura, Sillanpää publicó posteriormente algunos libros de memorias, como Poika eli elämäänsa (1953; El hijo ha vivido su vida), que alcanzaron gran popularidad.