Hermann Sudermann

(Matzicken, 1857 - Berlín, 1928) Novelista y dramaturgo alemán, una de las personalidades teatrales más representativas del período guillermino. Mencionado con frecuencia junto a Gerhart Hauptmann, fue, en realidad, más bien ingenioso autor escénico de primer orden que genio creador; y no por casualidad sus obras se vieron acogidas con aplauso unánime, contrariamente a lo que ocurrió con las de su colega.


Hermann Sudermann

Hijo de un cervecero, Hermann Sudermann no tuvo al principio una existencia fácil. Su familia, perteneciente a la secta de los menonitas, había sido expulsada de Holanda y emigrado a Alemania. Luego de haber frecuentado las Universidades de Königsberg y Berlín, Sudermann actuó como preceptor en casa del escritor Hans Hopplen, en esta última ciudad. Inició su actividad literaria con la colaboración en periódicos y revistas, y publicó algunos cuentos y una novela, Frau Sorge (1888), que pronto atrajo hacia el autor la atención de los críticos.

La fama, incluso fuera de Alemania, le llegó del drama El honor, representado en el teatro Lessing de Berlín el mismo año (1889) en que Hauptmann ofrecía al público, entre clamores y disensiones, su primera obra dramática. Sudermann fue proclamado "heredero de Schiller joven", y ello singularmente cuando en 1893 llevó a la escena el drama quizá más humano de todos los suyos, Casa paterna o Magda, pieza de lucimiento para los grandes actores.

En adelante, y salvo en algunas escenas de las composiciones dramáticas siguientes o en ciertos actos (como en Fritzchen, pequeña tragedia de la vida militar perteneciente a la trilogía Morituri, de 1896), Hermann Sudermann fue siendo, cada vez más, un esclavo de su brillante técnica teatral, que acabó convirtiéndose en un juego sólo mecánico. Si bien al principio inspiró algunos temas en el teatro francés (Sardou) y en el gran modelo nórdico de todos los dramaturgos de la época (Ibsen), luego pasó de un tema a otro, sin mostrarse en posesión de ninguna idea propia válida.

Tras la Primera Guerra Mundial, y aun cuando continuara desahogándose con la composición de novelas y dramas, su obra estaba ya superada y pasó rápidamente al olvido. Esto último supone una injusticia, por cuanto si bien no se le puede reconocer la categoría de un auténtico genio, no hay que despreciar su condición de "hombre de teatro"; además, en el campo de la narrativa dejó también las huellas persistentes de su primera novela, todavía hoy interesante en parte por las numerosas referencias autobiográficas, y de las Historias lituanas (1917). Entre las restantes obras de Hermann Sudermann cabe mencionar El puente del gato (1889), El fin de Sodoma (1891), Los fuegos de San Juan (1900) y Piedra entre piedras (1905).

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