Megawati Sukarnoputri

(Jogyakarta, 1947) Política indonesia, hija del héroe de la independencia indonesia, Ahmed Sukarno, que ocupó la presidencia de la república entre 2001 y 2004.

Megawati Setyawati Sukarnoputri nació el 23 de enero de 1947, en Jogyakarta, en Java Central, en el momento en que su padre, el nacionalista Ahmed Sukarno, autoproclamado presidente de la república desde agosto de 1945, dirigía la encarnizada lucha de guerrillas por la emancipación contra las tropas holandesas. Tras el reconocimiento internacional de la independencia del país (27 de diciembre de 1949), Sukarno y su familia se instalaron en el palacio presidencial de Merdeka, en Yakarta.


Megawati Sukarnoputri

Tras un sangriento golpe de estado militar, en octubre de 1965, Sukarno se vio forzado a renunciar a algunos de sus poderes, en medio de una feroz represión anticomunista, y finalmente fue destituido de todos sus cargos en 1967. Toda la familia vivió en el destierro de Bogor, bajo arresto domiciliario, hasta que el Bapag Negara (‘Padre de la Patria’) murió en 1970, repudiado por el régimen de su sucesor, el general Ahmed Suharto, que instauró una dictadura de base militar.

Megawati estudió psicología y agricultura en la universidad, pero no llegó a licenciarse. La campaña contra su padre hizo mella en ella y la llevó a fundar, en 1973, el Partido Democrático de Indonesia (PDI) a partir de la fusión de cinco partidos, dos confesionales cristianos y tres nacionalistas laicos, uno de ellos el Partido Nacional Indonesio (PNI), que había dirigido la lucha anticolonial. Desde 1977, el PDI fue una de las dos únicas agrupaciones políticas toleradas por la dictadura para mantener una fachada de competencia electoral frente al partido oficial, el Golkar.

Elegida diputada por primera vez en 1987, Megawati se convirtió en una figura emblemática de la oposición, símbolo de la resistencia, cuando fue despojada del cargo de presidenta del PDI, que ocupaba desde 1993, después de una campaña de desprestigio en los medios de comunicación, claramente orquestada por el régimen, y una conspiración dentro de la ejecutiva del propio partido, que votó su destitución el 20 de junio de 1996, en una operación dirigida desde el poder.

Ante su negativa a abandonar el cargo, estallaron graves disturbios en Yakarta y el 27 de julio las tropas gubernamentales asaltaron la sede del PDI, causando cinco muertos y más de un centenar de heridos.

Con el pretexto de las luchas intestinas en su partido, el gobierno vetó su candidatura para las elecciones legislativas del 29 de mayo de 1997, en las que el PDI sólo obtuvo el 3,1 % de los votos, insuficiente para entrar en el Parlamento. Ante la gravedad de la crisis social y política, declinó presentarse a la elección presidencial de marzo de 1998, por lo que Suharto fue reelegido sin contrincante por la Asamblea Consultiva del Pueblo para un séptimo mandato de cinco años, coincidiendo con la insurrección en Timor Oriental.

Camino de la presidencia

Tras la dimisión de Suharto, el 21 de mayo de 1998, arrastrado por la protesta popular, Megawati se separó definitivamente del PDI y el 14 de febrero de 1999 anunció la formación del Partido Democrático de Indonesia para la Lucha (PDIP), que en las elecciones generales del 7 de junio obtuvo el 37,4 % de los sufragios y 154 escaños, convirtiéndose en el grupo más numeroso en la Cámara de Representantes Populares.

En la campaña electoral presentó una plataforma moderada y se opuso a la celebración del referéndum en la ex colonia portuguesa de Timor Oriental, convocado por el presidente Yusuf Habibi. Pero sus aspiraciones presidenciales disminuyeron porque la coalición de los partidos musulmanes rechazó que una mujer ostentara la presidencia.

Pese a que el grupo parlamentario del PDIP era el más numeroso, la Asamblea Consultiva del Pueblo, en parte dominada por los adeptos de la dictadura caída y los partidos musulmanes, eligió presidente de la república al moderado ulema Abdurrahman Wahid, que obtuvo 373 votos, por 313 de Megawati, pero ésta resultó elegida vicepresidenta de la república al día siguiente, después de reconciliarse y sellar un pacto con su principal antagonista.

La salomónica decisión de la Asamblea, aceptada por la líder del PDIP pese a las airadas protestas de muchos de sus partidarios, señaló la ruptura definitiva con el régimen de Suharto y permitió al nuevo tándem presidencial desactivar una situación explosiva, logrando restablecer la paz civil tras más de un año de agitación, manifestaciones y disturbios continuados. «Por la unidad de la nación -proclamó la vicepresidenta- pido al pueblo de Indonesia que acepte los resultados de la elección.»

Megawati se mantuvo discretamente en la sombra hasta que surgieron los escándalos financieros en que apareció implicado el jefe del Estado, acusado de corrupción y sometido a un procedimiento parlamentario de destitución. El 23 de julio de 2001, en la misma sesión, la Asamblea Consultiva del Pueblo destituyó a Wahid e invistió a Megawati presidenta de la república, tras recibir el apoyo de los principales partidos para completar el mandato constitucional hasta las elecciones de 2004.

Presidenta de un país musulmán

El 9 de agosto, la presidenta anunció un nuevo gobierno de concentración nacional, en el que mantuvo un estudiado equilibrio entre todos los partidos, si bien las cuestiones económicas, según el programa de reconversión y austeridad, quedaron en manos de un grupo de tecnócratas bien relacionados con Washington, a fin de conseguir que el Fondo Monetario Internacional (FMI) entregase los créditos concedidos.

La visión de Indonesia de Megawati no difiere mucho de la de su padre, que aún sigue siendo el carismático héroe de la independencia luego de haberse disipado el descrédito que le adjudicó durante años la dictadura militar, denigrado públicamente como autócrata y colaborador de los comunistas. Firme defensora de la unidad del país, frente a los numerosos conflictos étnicos y separatistas, y partidaria del laicismo del Estado, pese a la abrumadora mayoría musulmana, supo combinar su nacionalismo populista con una orientación tecnocrática que le granjeó el respaldo de los militares.

Mantuvo una actitud crítica hacia la política en Timor Oriental, a cuya independencia se había opuesto al principio. No obstante, poco después de ser elegida presentó sus excusas a la provincia separatista de Atjeh por la mala gestión del régimen anterior. Raramente concede entrevistas o pronuncia discursos, lo que permite a sus adversarios lanzar insinuaciones sobre su limitada capacidad intelectual y su escasa preparación para dirigir un país de extrema complejidad. La presidenta cuida mucho su reputación de integridad, lo que no es una cuestión baladí después del rosario de escándalos que jalonaron la dictadura de Suharto.

Megawati se casó con un piloto de la Fuerza Aérea que murió en un accidente de aviación en 1970. En 1972 volvió a casarse con un diplomático egipcio, del que se divorció a los pocos meses. En 1973 contrajo terceras nupcias con Taufik Kiemas, un acaudalado hombre de negocios de Sumatra al que algunos medios periodísticos acusan de haberse enriquecido en connivencia con la dictadura militar. Tiene dos hijos de su primer matrimonio y otro del tercero.

Al navegar por este sitio, aceptas el uso de cookies y los anuncios personalizados Entendido Más información