Leo Szilard

(Budapest, 1898 - La Jolla, 1964) Físico húngaro nacionalizado estadounidense. Profesor en la Universidad de Chicago, estudió la reacción de los rayos gamma sobre el berilio, utilizada posteriormente para producir neutrones. Colaboró con Fermi en el estudio de la fisión del uranio y en la construcción de la primera pila atómica.


Leo Szilard

Formado en la Universidad de Berlín, por la que se doctoró en 1922, Leo Szilard ejerció la docencia en esta misma institución hasta 1933, cuando la llegada al poder de Hitler lo determinó a establecerse primero en Inglaterra (hasta 1937), donde realizó sus primeras investigaciones sobre física nuclear, y luego en Estados Unidos, país al que se trasladó invitado por la Universidad de Columbia.

En 1938, el químico alemán Otto Hahn demostró que, al bombardear una muestra de uranio con neutrones térmicos, se obtiene bario radiactivo. Sin embargo, el átomo de bario es mucho más ligero que el de uranio, lo cual le llevaría a la conclusión de que el átomo de uranio se había partido por la mitad, se había fisionado. Era algo tan increíble que únicamente se atrevió a comunicarlo a una antigua colega, Lise Meitner, quien publicó, en 1939, la idea de la fisión, que despertó gran interés entre los científicos de la época. Niels Bohr sugirió poco después que el isótopo del uranio-235 era el que experimentaba la fisión. Leo Szilard fue quien comprobó de inmediato la certeza de esta sugerencia, y demostró además que, en cada fisión que experimentaba el átomo de uranio, se liberaban dos o tres neutrones, lo que implicaba la posibilidad de producir una reacción de fisión nuclear en cadena que iría acompañada de una enorme cantidad de energía.

Con estos conocimientos resultó posible la fabricación del arma más devastadora de la historia, la bomba atómica, en cuyo diseño y construcción participó Leo Szilard, en colaboración con Enrico Fermi, en el marco del Proyecto Manhattan. Al igual que otros científicos que impulsaron el proyecto, lo abandonó tras la destrucción en 1945 de las ciudades japonesas de Hiroshima y Nagasaki, y promovió el uso pacífico de la energía atómica. Por su activismo en favor de la paz y del desarrollo científico responsable recibió en 1959 el premio Átomos para la Paz.