José María el Tempranillo

(José María Pelagio Hinojosa Cobacho, llamado José María el Tempranillo; Jauja, Córdoba, 1805 - Alameda, Málaga, 1833) Bandolero español. Contrabandista y salteador de caminos, controló durante muchos años Sierra Morena, obligando a pagar peaje a las diligencias que la atravesaban. En 1831 entró en contacto con un grupo liberal para iniciar una insurrección contra el Gobierno absolutista. Tras el fracaso de este intento, fue indultado en 1832 por Fernando VII.


José María el Tempranillo (dibujo de John Frederick Lewis)

Conocido con el sobrenombre de José María el Tempranillo a causa de su juventud, era hijo de dos jornaleros de Jauja, Juan Hinojosa y María Cobacho, junto a quienes trabajó en el cortijo El Santuario hasta los dieciocho años, cuando, en el transcurso de una romería a la ermita de San Miguel y por causas nunca esclarecidas, dio muerte a un hombre.

Huido de la justicia desde entonces, algunas fuentes lo sitúan inicialmente entre los miembros de la banda de salteadores conocida como Los Siete Niños de Écija, aunque ello es poco probable, pues aunque el último cabecilla de la banda, Juan Palomo, nunca fue capturado, el grupo dejó de actuar en 1818. En cualquier caso, José María Pelagio Hinojosa era ya conocido en 1825 por su sobrenombre. El Tempranillo disponía por entonces de una cuadrilla propia formada por unos cuarenta jinetes, especializada hasta tal punto en el asalto a correos reales y diligencias que éstas llegaron a pagarle un seguro de viaje para poder circular tranquilamente por Sierra Morena.

La popularidad de José María el Tempranillo y sus documentadas muestras de simpatía antiabsolutista llevaron en 1831 al general Manzanares a establecer contactos con él, con vistas a conseguir su apoyo para sus planes de iniciar una sublevación liberal partiendo de Gibraltar. Esta noticia, unida a la manifiesta incapacidad de las tropas reales para poner fin a sus actividades, empujó en 1832 a Fernando VII a seguir los consejos de la nobleza cordobesa y promover un indulto para el Tempranillo y su partida.

Así, en agosto de aquel año, José María el Tempranillo y sus hombres pasaron a formar el Escuadrón Franco de Protección y Seguridad Pública de Andalucía, con base en el cuartel de caballería de Córdoba, que se dedicó a patrullar y limpiar de salteadores los caminos que antes asaltaban, disponiendo incluso de un estandarte proporcionado por el Ayuntamiento de Córdoba y bendecido por el obispo de la ciudad.

En septiembre de 1833 José María el Tempranillo cayó en una emboscada tendida en un cortijo de Alameda (Málaga) por el bandolero conocido como El Barberillo, a resultas de la cual murió tras unos días de agonía. Desde entonces, la figura de El Tempranillo fue objeto de una abundante literatura dedicada a ensalzar su imagen de bandolero romántico y atento con los desfavorecidos, fomentando leyendas cuya autenticidad es difícil discernir.

Entre éstas destaca la de la muerte de su mujer, María Jerónima Francés, en enero de 1832, tras dar a luz en un cortijo cercano a Grazalema al hijo de ambos. Rodeado allí por las tropas reales, se dice que el Tempranillo logró huir del cerco con el cadáver de su mujer y con su hijo recién nacido, el cual entregó a la familia de su esposa en Torre Alháquime (Cádiz). Entre los viajeros extranjeros que llegaron a Andalucía atraídos por su fama destacan el francés Merimée, autor de Carmen, y los ingleses Richard Ford y John Frederick Lewis, este último autor de un retrato del Tempranillo datado en 1832.