Tiberio

(Tiberio Julio César; Roma, 42 a.C. - Misena, actual Italia, 37 d.C.) Segundo emperador romano (14-37). Era hijo de Livia, la segunda esposa del emperador Octavio Augusto, y aunque Augusto lo adoptó, prefirió siempre a su hermanastro, Druso. Hombre de notables aptitudes militares, Tiberio destacó por su papel en las campañas germánicas, pero a causa de su carácter arisco y de su desgraciado segundo matrimonio, acabó por enemistarse con Augusto y marchó a un exilio voluntario a Rodas.


Tiberio

Tras la muerte de Cayo y Lucio, los herederos al trono, fue llamado por el emperador y nombrado sucesor, a condición de que adoptase a su sobrino Germánico. Después de una serie de nuevas campañas en Germania, a la muerte de Octavio Augusto fue nombrado emperador.

Los historiadores romanos interpretaron su etapa como gobernante (14-37) de forma ambivalente: por un lado se le reconocieron su capacidad administrativa y su habilidad de gobernante, pero por otro su personalidad difícil y desconfiada, que le llevó a desencadenar persecuciones contra todos aquellos que podían enfrentarse a él, generó a su alrededor la imagen de un tirano cruel e inmisericorde sin duda inmerecida.

La muerte de Germánico (acaecida en extrañas circunstancias), la persecución de la que fueron objeto otros notorios miembros de la familia imperial y los procesos de lesa majestad abiertos contra la élite senatorial atrajeron sobre él una gran impopularidad, agravada por su decisión de abandonar Roma y gobernar desde su lugar de retiro en Capri.

La ausencia del emperador otorgó gran poder a Sejano, el prefecto del pretorio, que utilizó su posición para reprimir duramente a sus enemigos políticos e incluso asesinar a Druso, el hijo de Tiberio, para facilitar así su propio camino al trono. Desenmascarado por Tiberio, Sejano cayó en desgracia y fue ejecutado. Al morir, Tiberio dejó a su sucesor, Calígula, una institución imperial consolidada, con las arcas llenas y las provincias en paz.