Santo Toribio de Mogrovejo

(Santo Toribio Alfonso de Mogrovejo; Mayorga, Valladolid, 1538 - Saña Grande, Perú, 1606) Prelado español. Consejero de la Inquisición en Granada, fue nombrado arzobispo de Lima en 1579. Al llegar a Perú reunió el III Concilio Provincial de Lima (1582-1583), que publicó un catecismo traducido al quechua y al aymara. Fundó además el seminario conciliar de Lima, el primero de América. Aprendió el quechua, el guajivo, el guajoya y el tuncha para predicar a los indios en su lengua.


Santo Toribio de Mogrovejo

Toribio de Mogrovejo cursó estudios de derecho y teología en las universidades de Salamanca y Coimbra (Portugal), y en 1568 fue nombrado inquisidor mayor de Granada. Las especiales aptitudes que demostró en este cargo (no abusó de sus prerrogativas y se mostró más bien flexible en los enjuiciamientos) lo presentaban como un candidato ideal para el apostolado en tierras americanas. A raíz de la propuesta de su nombre para el arzobispado de Lima, Toribio tomó en 1579 las órdenes sagradas y, una vez elevado a obispo, llegó a esa ciudad americana en mayo de 1581.

Durante los años siguientes Santo Toribio llevó a cabo una ingente labor encaminada a la organización de su extensa archidiócesis, y para ello la recorrió en cuatro ocasiones, aprendió quechua y otras lenguas nativas a fin de lograr una mayor comunicación con los indígenas y estimuló a los misioneros a que siguieran su ejemplo; hizo editar también los primeros catecismos americanos, tanto en castellano como en las diversas lenguas indígenas. De este modo, sin violentas imposiciones y empleando su propia lengua, logró divulgar el evangelio entre los indios quechuas y aymaras.

Toribio convocó tres importantes concilios provinciales (1582, 1591 y 1601) cuyas actas fueron recogidas en el Código Eclesiástico del Perú, y en 1591 fundó en Lima el primer seminario americano. Dio además la confirmación a Santa Rosa de Lima, San Martín de Porres y San Juan Macías. Beatificado en 1679 por el papa Inocencio XI (1676-1689) y canonizado en 1726 por Benedicto XIII (1724-1730), Juan Pablo II lo proclamó patrono del episcopado latinoamericano en 1983. Su fiesta se celebra el 27 de abril.

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