Bartolomé Torres Naharro

(Torre de San Miguel Sesmero, Badajoz, 1485 - Badajoz?, c. 1530) Escritor español. Su obra dramática es una de las más revolucionarias del teatro renacentista español; esbozó a grandes trazos la comedia de capa y espada e introdujo el tema del honor. Originario de la provincia de Badajoz, fue cautivo en Argel y, rescatado, tomó órdenes sagradas y vivió en Nápoles y Roma, siendo protegido del cardenal Bernardino de Carvajal. En sus obras, de tono realista no exento de intención satírica, pintó un mundo cosmopolita, desenfadado y libre. Su obra dramática se hallaba ya concluida en 1517, fecha en que se publicó en Nápoles su Propalladia, que contiene ocho comedias y un prólogo. Destacan la Soldadesca, Tinellaria, Serafina, Himenea y, entre sus obras de posterior publicación, Calamita (1520) y Aquilana (1524). Sus comedias fueron tachadas de erasmistas en España e incluidas en el Índice de Valdés (1559). Su única obra dramática de tema religioso es Diálogo del Nacimiento (1504). Como poeta lírico cultivó la poesía religiosa y la amorosa, escribiendo en castellano e italiano, y empleando los metros tradicionales en la primera lengua y el endecasílabo para los sonetos que compuso en la segunda.


Primera edición de Propalladia (1517)

Tanto por su obra dramática como por sus apuntes teóricos, el dramaturgo y poeta español Bartolomé Torres Naharro es considerado un precursor del teatro del Siglo de Oro. Al parecer se educó en Salamanca y, tras enrolarse como soldado, fue capturado por piratas berberiscos y vendido como esclavo en Argel. Una vez rescatado se instaló en Italia, donde, bajo la protección del cardenal Bernardino de Carvajal, tuvo contacto con el teatro italiano, del cual adoptó algunas ideas que más tarde introdujo en España.

Su primera obra dramática y la única de carácter religioso fue Diálogo del Nacimiento (1504), que entronca con la escuela de Juan del Encina, la cual le inspiró la creación del monólogo introductorio o introito en sus piezas. Serafina (1510) y Trofea (1512), estrenadas ante el papa León X, y también Jacinta y Tinellaria (1516), fueron incluidas, junto a Himenea y Soldadesca y varios poemas, en la recopilación Propalladia, publicada en Nápoles en 1517. Esta colección, a la que se añadieron más tarde las comedias Calamita (1520) y Aquilina (1524), tiene gran importancia histórica, ya que su proemio constituye, según el crítico Joseph E. Gillet, la primera preceptiva dramática del teatro europeo.

Como teórico, si bien partió del modelo clásico horaciano que dividía la pieza teatral en cinco actos o jornadas, también propuso otra división de carácter temático y clasificó las comedias en realistas o a noticia y fantásticas o a fantasía, un principio original y revolucionario que tuvo un gran impacto en la estructura dramática futura. Asimismo, sus reflexiones asentadas en su propia experiencia teatral lo llevaron a plantearse la verosimilitud psicológica de los personajes, motivo por el cual, entre otras aportaciones, limitó la participación y comicidades del pastor-bobo a los introitos o a intervenciones irrelevantes para el desarrollo de la trama principal, al mismo tiempo que introdujo el uso de lenguas extranjeras y dialectos. Sus teorizaciones sobre las técnicas dramáticas y algunos recursos aplicados en sus obras sentaron las bases de la comedia española, cuya fórmula definió más tarde Lope de Vega.

Propalladia

Bartolomé Torres Naharro reunió en esta colección miscelánea ocho obras de teatro y varias poesías de acusado matiz erasmista (sátiras, epístolas, romances, etc.). El título helenizante de esta recopilación, publicada en Nápoles en 1517, quiere indicar que las composiciones contenidas en ella constituyen las primeras producciones poéticas ("primae res Palladis") del autor. El "proemio" a Propalladia está considerado como el más antiguo tratado de preceptiva dramática española. Siguiendo a Horacio y las reglas de la comedia clásica, Torres Naharro establece la división en cinco actos o jornadas, con un número de personajes no inferior a seis ni superior a doce, a pesar de que en una de sus comedias (la Tinellaria) intervienen una veintena de personajes; hace saber, además, que sus comedias, antes de ser impresas, fueron representadas en Italia, y las divide en "comedias a noticia" y "comedias a fantasía".

Las comedias contenidas en el volumen son Himenea, Aquilana, Calamita, Jacinta, Serafina, Trofea, Soldadesca y Tinellaria; cada una va precedida de un "introito" y de un "argumento". Pertenecen a la categoría de comedias a noticia la Trofea, que exalta los descubrimientos y conquistas realizados por los portugueses bajo los auspicios del rey Manuel; la Soldadesca, grotesco cuadro de costumbres militares de la Roma de los papas, y la Tinellaria, comedia del "tinello" o comedor de la servidumbre, que nos revela el interior de una gran casa cardenalicia.

Es particularmente viva, por su sabor picaresco y fuerza cómica, la comedia Soldadesca. Un capitán del Papa, en busca de soldados para el ejército, recluta entre la infantería a unos españoles y un fraile exclaustrado, los cuales se alojan en casa del campesino Cola y le piden comida, dando lugar a cómicos equívocos al no entender éste el español. Los soldados cortejan a las mujeres, y los italianos acuden a sus bastones para castigarlos; dos de ellos intentan robar la paga y huir con sus amigas, hasta que interviene el capitán poniendo todo en orden y reclutando, además, a Cola.

Muy viva por su realismo y agudo espíritu satírico es también la comedia Tinellaria. Un doctor es nombrado cardenal por el Papa. La servidumbre, compuesta por franceses, italianos, portugueses, españoles, etc., comenta el nombramiento, mezclando todas las lenguas, especialmente el español y el latín. Mientras los criados charlan, los encargados que están al frente del "tinello" se dan buena vida, echando mano a todo y emborrachándose, mientras los demás están con la boca seca, con gran desdoro del nuevo cardenal.

En la categoría de comedias a fantasía se sitúa Jacinta, que representa los infortunios de una Circe moderna. El siervo Jacinto, que está de viaje en compañía de Precioso y Fenicio, es acogido por la hermosa Divina, que se interesa por sus desventuras, se enamora de Jacinto y se casa con él, acogiendo además en su casa a sus dos amigos. La Aquilana, la Calamita y la Serafina, pertenecientes también a la segunda categoría, son comedias de fondo romántico y caballeresco, donde no faltan detalles de farsa.

Finalmente, la comedia Himenea pone en escena las peripecias de los amores contrariados de Himeneo y Febea. Ésta cita a su amante en su propia habitación; pero el Marqués, hermano de Febea, oye la conversación, y cuando Himeneo entra en la casa la noche siguiente, el Marqués logra hacer huir a los criados de Himeneo que montan guardia en la calle y, sorprendiendo a los amantes, amenaza de muerte a Febea. Himeneo logra apaciguar al Marqués, obteniendo además su consentimiento para la boda. Esta última comedia es la que tiene una intriga más compleja (aquí aparece por primera vez el "punto de honor"), y es asimismo aquella que, a pesar de la simplicidad de su esquema italiano, manifiesta mejor la intuición anticipadora de Bartolomé Torres Naharro como hombre de teatro.

Entre sus poesías compuestas en español, incluidas en la corriente erasmiana por su tono duramente anticlerical (son famosas las invectivas contra Roma), cabe mencionar Salmo en la gloriosa victoria que los españoles ovieron contra venecianos (en memoria de la batalla de la Motta, ganada en 1513 por las fuerzas españolas), Retracto (1515), Lamentaciones de amor y Epístola recordatoria, escrita en nombre de una dama valenciana para el esposo de la misma, que residía en Roma.

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