Nikolái Trubetzkoy

(Moscú, 1890 - Viena, 1938) Lingüista ruso vinculado al círculo lingüístico de Praga. Sus Principios de fonología (1939), obra póstuma inacabada, es una de las más importantes aportaciones al estudio de la fonología.

Trubetzkoy fue miembro de una familia aristocrática con una larga y reputada tradición intelectual. Su interés por la etnografía y el folclore estuvo presente desde la adolescencia. A la edad de quince años publicó su primer artículo en la revista de la Sociedad Etnológica de Moscú. Trubetzkoy recibió en sus inicios una formación esencialmente etnológica, con especial relevancia del folclore ruso, caucásico y fino-úgrico. La influencia de esta disciplina se observa en su interpretación del lenguaje como un producto estrechamente vinculado a la religión, el folclore y la cultura en general.


Nikolái Trubetzkoy

En 1908 fue admitido en la Escuela Filológico-Histórica de la Universidad de Moscú. Durante este período se formó en el estudio de las lenguas indoeuropeas. Como otros lingüistas de la época, realizó una estancia en Alemania durante los años 1913-1914. En 1916 impartió clases de sánscrito en la Universidad de Moscú, que abandonó temporalmente en 1917 por motivos de salud. En el Cáucaso le sorprendieron los levantamientos bolcheviques.

A partir de este momento comenzó un prolongado exilio para Trubetzkoy y una multitud de aristócratas e intelectuales rusos. Tras dos años de incesante peregrinaje en Rusia, partió a Constantinopla (1920), lugar en el que permaneció durante un escaso período de tiempo y que abandonó por la ciudad de Sofía. Durante los años 1920 y 1922, Trubetzkoy impartió clases en la universidad de esta ciudad. A partir de 1922, y hasta su muerte en 1938, fue profesor en la universidad de Viena.

Las primeras obras de mayor envergadura de Trubetzkoy pertenecen a su faceta ensayística e ideológica. Durante su estancia en Sofía (1920), publicó la serie Europa y la Humanidad, obra de carácter esencialmente ideológico que condensa una larga serie de ensayos sobre temas culturales y políticos influidos por el movimiento euroasiático. En dicho movimiento se criticó duramente la infravaloración de todo aquello que no fuese europeo y se defendió la naturaleza autónoma de Rusia, tratada como entidad cultural mixta con características europeas y asiáticas.

Trubetzkoy apostó en esta obra por el denominado "relativismo cultural", esto es, por la igualdad y dignidad de todas las culturas sin establecer juicios de valor en lo que a su grado de evolución o perfección se refiere. El relativismo supone un cambio en la valoración ortodoxa de las lenguas que imperaba en esta época en Europa, donde se admitía de forma general la superioridad de las lenguas indoeuropeas frente a las que no lo eran.

El movimiento euroasiático se gestó entre 1920 y 1921 en Sofía. Su principal objetivo fue elaborar una doctrina política, económica y socio-cultural basada en consideraciones políticas, económicas, etnográficas, lingüísticas, históricas y religiosas. Los euroasiáticos rechazaban el marxismo y el bolcheviquismo, pero reconocían la necesidad de cambios radicales en Rusia.

Trubetzkoy intentó desarrollar una doctrina alternativa a estos dos movimientos basada en la noción de ideocracia, considerada como un tipo de reglamento consistente en un alto grado de identificación de un grupo con una ideología; las ideocracias tenderían a establecer una unidad ideológica a través de un líder prestigioso y una disciplina organizativa. Las propuestas ideológicas de Trubetzkoy aparecieron condensadas en La verdadera ideocracia como única forma deseable y viable de reglamento (1930), obra requisada en Viena por la Gestapo.

La influencia del movimiento euroasiático se observa en todos los trabajos lingüísticos de Trubetzkoy, tanto en las pequeñas obras, representadas por artículos, como en su libro Principios de fonología (1939). En lo que al problema genealógico de las lenguas indoeuropeas se refiere, el autor consideraba que la cuestión de la procedencia geográfica de los proto-indoeuropeos, tema muy candente en la Europa de la época, en la que imperaba la idea del ascendente nórdico o germánico de estos pueblos, no era pertinente para los estudios lingüísticos.

En opinión de Trubetzkoy, la familia lingüística indoeuropea formaba parte de una cadena o continuum en la que se situaba como eslabón intermedio entre la familia altaica y la familia caucásica-mediterránea. Esta concepción genética de las familias lingüísticas como continuum es reflejo de la influencia que el relativismo cultural y la corriente difusionista o Sprachbund, opuesta al evolucionismo o interpretación jerárquica de las genealogías lingüísticas, tuvo en los trabajos lingüísticos de Trubetzkoy.

La obra más emblemática de este autor, Principios de fonología (1939), se publica con posterioridad a su muerte y carece, en consecuencia, de las últimas revisiones. Trubetzkoy proyectaba ampliar las notas bibliográficas y anteponer un prólogo con una dedicatoria a Roman Jakobson, colega ruso con el que mantenía una estrecha relación académica desde 1920.

Este libro ha tenido una importante repercusión en los estudios fonológicos posteriores. Su concepción de la fonología se gestó dentro del Estructuralismo lingüístico y fue muy bien acogida por el Círculo de Praga. Siguiendo a Baudouin de Courtenay, Trubetzkoy defendió la autonomía disciplinar de la fonética y la fonología, ya que la primera se ocupaba de los sonidos del habla, y la segunda, de los sonidos de la lengua. El autor interpretó, asimismo, que la fonología había de tratar no sólo la función representativa de los sonidos, sino también su función expresiva (que sirve para caracterizar al locutor) y su función apelativa (que sirve para desencadenar en el oyente ciertos sentimientos).

El libro consta de dos partes esenciales. La primera de ellas está dedicada al estudio de la función fónica distintiva, en la que se tratan los conceptos fundamentales de la fonología, como la definición de fonema o unidad fonológica mínima que posee valor distintivo, pues un cambio de esta unidad por otra en el mismo contexto fónico implica un cambio de significado (por ejemplo, /pato/ y /gato/). Al contrario de los fonemas, las llamadas variantes fonéticas poseen un valor facultativo, ya que un cambio de una variante por otra no conlleva cambio alguno en el significado de la palabra o la secuencia. Definió también el concepto de archifonemas, conjuntos de particularidades distintivas que son comunes a dos fonemas en una posición de neutralización. La segunda parte del libro está dedicada al estudio de la función fónica delimitativa o la diferenciación entre complejos fónicos que se corresponden a las distintas unidades significativas o sememas mediante marcas fónicas específicas.