Herbert Vaughan

(Gloucester, 1832 - Mill Hill, 1903) Cardenal inglés, tercer arzobispo de Westminster. Procedente de una fiel familia católica, recibió su formación en los colegios jesuitas de Stonyhurst (Reino Unido) y de Brugelette (Bélgica). Después de pasar un año en la abadía Benedictina de Downside, en 1851 viajó a Roma para completar su preparación en el Colegio Romano.

En 1854 fue ordenado sacerdote en la ciudad de Lucca. Inmediatamente, el cardenal Wiseman le puso al cargo de la vicerrectoría del Colegio de San Edmundo, principal seminario del sur de Inglaterra. Preocupado desde sus años juveniles por una profunda inquietud misionera, ideó la creación de un seminario de Misiones Extranjeras y, con el objeto de conseguir recursos económicos, viajó a América en diciembre de 1863: Panamá, California, Perú, Chile y Brasil.

Ya de vuelta en Inglaterra por petición del nuevo arzobispo de Westminster, Manning, dedicó todo su empeño al proyecto del Seminario de Misiones. Comenzó las labores en una casa alquilada de Mill Hill, pero pronto se vio obligado a comenzar la construcción del Seminario, que fue inaugurado en marzo de 1871 con el nombre de Sociedad Misionera de San José. Al año siguiente, Vaughan fue nombrado obispo de Salford, motivo por el cual tuvo que dejar la directa supervisión del Seminario, aunque siguió siendo el director de la Sociedad Misionera hasta su muerte.

Una vez al frente de su diócesis, su primera preocupación fue la formación del clero, para lo cual enviaba a sus sacerdotes a diversos seminarios de Europa. Como consecuencia, cuando los religiosos volvían a su tierra, eran desconocidos entre sí y para su obispo; ante esta situación, optó por acoger a los sacerdotes en una casita junto a la suya, donde vivían a su regreso durante un año. Allí seguían sus estudios y se iniciaban en las tareas pastorales.

Pronto, sin embargo, afrontó la construcción del seminario y la creación de bolsas de estudio para los seminaristas pobres. El Colegio de San Beda se constituyó desde su fundación en uno de los más prestigiosos centros de la vida católica en Inglaterra. Formó un Consejo económico que le asesoraba en materia económica. Siempre estuvo preocupado por identificarse, en lo posible, con la vida del pueblo de Manchester, con todo movimiento social, con toda cruzada en favor de la salubridad y de la mejora de las casas de los obreros.

A partir de 1884 emprendió una campaña para recuperar a todos aquellos niños, hijos de familias católicas pobres, que eran entregados por sus padres a centros de acogida protestante. Ordenó un censo puerta a puerta y llegó a identificar a 8.445 niños menores de 16 años, que estaban en peligro de perder la fe católica por este motivo. Fue así como nació la Sociedad de Rescate y Protección, la cual fue retirando poco a poco a los niños católicos de las instituciones protestantes.

A la muerte del cardenal Manning, en 1892, Vaughan fue nombrado arzobispo de Westminster, y en enero del año siguiente León XIII le confería la dignidad cardenalicia. Una de las primeras decisiones tomadas desde su nuevo cargo fue la de levantar la prohibición existente para los católicos de enviar a sus hijos a las universidades de Oxford y de Cambridge. Más bien, para acompañar a los católicos durante su estadía en las mismas, organizó un sistema de capellanías y asesorías católicas, que dio excelentes resultados.

También tuvo que hacer frente a la controversia suscitada por el movimiento denominado Lord Halifax, compuesto por una fracción del Anglicanismo, interesado en buscar caminos de acercamiento entre anglicanos y católicos. La discusión se había centrado en torno al tema de la validez de las ordenaciones ministeriales de los anglicanos. Por intervención de Vaughan, se organizó una comisión de historiadores especializados con la misión de estudiar el tema lo más exhaustivamente posible. Las conclusiones fueron enviadas por el cardenal al Santo Oficio en marzo de 1896; la respuesta, que declaraba la absoluta nulidad y vacuidad de las ordenaciones anglicanas, llegó en julio del mismo año. Tras la inauguración de la nueva catedral, en 1902, el cardenal se retiró al Colegio de San José (Mill Hill) en marzo de 1903, donde murió el mismo año. Hombre poco aficionado a la especulación teórica, dedicó toda su vida al afianzamiento de la fe católica y dejó importantes obras, especialmente las dedicadas al fomento de la educación.

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