Simon Vouet

(París, 1509 - id., 1649) Pintor francés. Una vez superados los últimos vestigios del manierismo tardío, la pintura francesa del seiscientos entró en su gran período de la mano de Simon Vouet, artista destinado a ocupar un puesto de importancia considerable en el panorama de la pintura europea de la primera mitad del siglo XVII.


Autorretrato de Simon Vouet (1627)

Miembro de una familia de pintores, Simon Vouet se formó junto a su padre, Laurent Vouet, y amplió sus estudios en Roma, donde se interesó por las novedades de Caravaggio y las experiencias académico-naturalistas de Gentileschi. Formó así un estilo personal, de gusto por los volúmenes rotundos y los contrastes luminosos, dentro de una preferencia por los colores claros, a la vez que se interesaba por el cromatismo veneciano.

En 1627 retornó a París y pasó a ocupar un puesto casi dictatorial en la vida artística francesa. Primer pintor del rey Luis XIII, para quien trabajó ampliamente, Vouet realizó también encargos para el cardenal Richelieu, y fue modificando su estilo, o mejor cristalizándolo en una dirección de opulencia formal y de rigor que desembocaría en el academicismo y que es el más concreto antecedente del arte oficial del periodo de Luis XIV. De hecho, la creación de la Academia en 1648, un año antes de su muerte, fue en buena parte obra suya.

Aunque la manera naturalista y claroscurista ya había sido introducida en París por Claude Vignon, pintor de formación romana, Simon Vouet es quien mejor resume el espíritu de Caravaggio, con un estilo que aúna distintas deudas plásticas. En sus obras romanas suma la lección de este pintor lombardo con el magisterio de Miguel Ángel Buonarroti, tal y como se observa en el Nacimiento de la Virgen (h. 1620, San Francesco a Ripa, Roma) y en La tentación de San Francisco (1624, San Lorenzo in Lucinia, Roma), en la que se inspiró en la cabeza de la Madonna del Tondo Doni para la doncella del centro.


Las musas Urania y Caliope (1634), de Simon Vouet

Más adelante, la obra de Simon Vouet experimentó una clara conceptualización hacia el espíritu barroco de éxtasis y de movimiento diagonal, como se puede apreciar en La aparición de la Virgen a San Bruno (h. 1626, cartuja de San Martino, Nápoles) y en Eneas y su padre huyendo de Troya (h. 1635, San Diego Museum of Art, Estados Unidos).

De vuelta a París, en 1627, su clasicismo barroco fue bien aceptado, y recibió diversos encargos de carácter religioso, como el que le hizo el cardenal Richelieu para el altar mayor del noviciado de los jesuitas, para el cual pintó la Presentación en el Templo (1641, Museo del Louvre, París). Esta obra denota una mayor contención compositiva y un modelado más firme de las figuras.

Al final de su vida, Simon Vouet cultivó la pintura alegórica; en su producción de este momento destacan la Alegoría de la Paz, en la que utiliza un colorido veneciano (estuvo en la ciudad de los canales a su llegada y partida de Italia, en 1613 y en 1627) y la gran decoración del Hôtel Seguier (1638-1649), en la que funde la manera de la primera escuela de Fontainebleau y la manera ilusionista de Corregio en la catedral de Parma o de Giulio Romano en la decoración de la sala de Troya en el palacio del Té en Mantua.