Gijs de Vries

(Nueva York, 1956) Político holandés. Gijsbert Marius (Gijs) de Vries nació en Nueva York el 22 de febrero de 1956, hijo de un diplomático. Licenciado en ciencias políticas por la Universidad de Leiden, realizó un curso de posgrado en el Instituto Universitario Europeo de Florencia.

Entre 1981 y 1984 impartió clases de relaciones internacionales en la Facultad de Derecho de la Universidad de Leiden. En ese mismo período se afilió al Partido Popular para la Libertad y la Democracia (VVD), de orientación liberal-conservadora, e inició su actividad política como consejero municipal en Leiden.

Diputado en el Parlamento Europeo desde 1984, fue reelegido en 1989 y 1994. Entre 1989 y 1992 presidió la delegación europarlamentaria para las relaciones con Canadá. También ejerció de presidente del grupo parlamentario liberal (1994-1998). En la Eurocámara desarrolló una incansable actividad relacionada con los asuntos comerciales, como defensor del naciente mercado único y del fomento de la competencia.


Gijs de Vries

De Vries era considerado un firme defensor del «atlantismo». Frente a los pacifistas y a los partidarios de la disolución de la OTAN, después de la desintegración de la Unión Soviética, defendió la Alianza Atlántica e incluso la ampliación de su ámbito geográfico, presidió la Asociación Atlántica de los Países Bajos (1991-1997) y fue cofundador de la Red de Política Transatlántica (1992), un club político dedicado a fomentar las más estrechas relaciones con Estados Unidos.

En 1998 abandonó el escaño que ocupaba en el Parlamento Europeo para centrarse en la política holandesa. En las elecciones legislativas celebradas el 6 de mayo de ese mismo año resultó elegido diputado por el VVD.

El 6 de agosto fue nombrado secretario de Estado del Ministerio del Interior para las relaciones con la Casa Real en el gobierno de coalición dirigido por el laborista Win Kok. Mientras desempeñó ese cargo (hasta el 22 de julio de 2002), adquirió experiencia en la cooperación con otros países y una valiosa información sobre todo lo concerniente al fenómeno terrorista y a sus implicaciones financieras.

En esa época De Vries también siguió muy de cerca los primeros pasos de Europol, la oficina policial europea con sede en La Haya que inició su andadura oficialmente el 1 de enero de 1999 y cuyo funcionamiento estaría muy lejos de conseguir una cooperación permanente y satisfactoria entre los Estados miembros.

Europeísta convencido, representó al gobierno holandés en la convención que redactó el proyecto de Constitución Europea (octubre de 2002-julio de 2003) y participó activamente en las deliberaciones que precedieron a la constitución de la Corte Penal Internacional.

«Míster antiterrorismo»

Tras la conmoción causada por los atentados del 11-M en Madrid, el Consejo Europeo acordó el nombramiento de Gijs de Vries como coordinador de la lucha contra el terrorismo en la Unión Europea, un nuevo cargo bajo las órdenes del responsable de Política Exterior y de Seguridad Común (Pesc), el español Javier Solana. Asumió así una tarea nada fácil: la coordinación de todos los esfuerzos europeos en la lucha contra el terrorismo. Tras tomar posesión (29 de marzo), De Vries se comprometió a presentar un informe sobre la mejora del método de intercambio de información por parte de los servicios de inteligencia.

El nombramiento suscitó algunas reticencias en el comisario europeo de Justicia e Interior, Antonio Vitorino, por estimar que el llamado «míster antiterrorismo» pudiera invadir las competencias de la Comisión Europea. Aunque actuara con las atribuciones de un comisario especial, el también llamado «zar antiterrorista» no formaba parte de la Comisión Europea, sino que dependía del departamento dirigido por Solana. Además, estaba previsto que informara directamente al Consejo Europeo.

Entre sus cometidos destacaba el verificar la ejecución de los compromisos adquiridos por los gobiernos nacionales, dado que muchos de éstos todavía se mostraban renuentes ante la aplicación de la euroorden de detención, la tipificación penal del delito de terrorismo o las medidas aprobadas en Bruselas contra el blanqueo de dinero.

La Secretaría del Consejo Europeo delimitó las principales áreas de actuación del nuevo coordinador antiterrorista: presentar propuestas para la mejor organización de la lucha contra el terrorismo, promover la coordinación entre los especialistas y mantener contactos regulares con los Estados miembros.

Se trataba, en último extremo, de contrarrestar la ausencia de una verdadera tradición en el intercambio de información relevante entre los veinticinco servicios de inteligencia de la Unión Europea, entre los que seguía imperando la desconfianza y el temor a las filtraciones. En este contexto, la Unión Europea tenía también la intención de reducir la ayuda financiera y económica a aquellos países que no combatieran suficientemente el terrorismo.

Prioridades de la Unión Europea

Los días 17 y 18 de junio, De Vries intervino por primera vez ante el Consejo Europeo, donde expuso una serie de recomendaciones y de prioridades en los ámbitos legislativo y político a fin de mejorar la cooperación entre los Estados miembros. «Algunas acciones terroristas han sido desbaratadas -reveló-, pero el riesgo de ataques es elevado. La Unión Europea es vulnerable.» También recordó que en los últimos treinta años el terrorismo había causado 5.000 muertos en Europa.

A continuación realizó su primera gira oficial a todos los países de la Unión Europea para recabar apoyos y mejorar los análisis de amenazas del Grupo Antiterrorista, en el que participaban los jefes de los servicios de información de los Veinticinco y que era considerado el embrión de la CIA europea. Después visitó Marruecos y, en septiembre, se trasladó por segunda vez a Estados Unidos para promover el intercambio de información.

En esa ocasión, De Vries reconoció que «el poder de Europol no está a la altura de su tarea», que «los responsables estadounidenses son muy exigentes», e instó a la ratificación de las tres convenciones jurídicas comunitarias concebidas para reforzar su actuación.

En diversas declaraciones, insistió en que «una prioridad de la Unión es lograr un instrumento mundial de lucha contra la financiación del terrorismo», y abogó por transformar Europol en «un organismo operativo que actúe como el eje del intercambio entre los veinticinco servicios nacionales».

De Vries debía hacer frente al escepticismo de numerosos jueces y policías de varios países y, al mismo tiempo, lograr la armonización de las medidas europeas concernientes a la protección de los datos personales. Por el momento, existían diversos organismos paneuropeos relacionados con la seguridad, pero había que determinar cómo mejorar la utilización de los contenidos del Sistema de Información de Schengen (SIS) o del archivo de huellas dactilares (Eurodac).

Al navegar por este sitio, aceptas el uso de cookies y los anuncios personalizados Entendido Más información