Thomas Clayton Wolfe

(Asheville, 1900 - Baltimore, 1938) Narrador estadounidense obsesionado, como algunos otros de sus contemporáneos de la «generación perdida», por escribir la gran novela americana: el libro total que reprodujese en prosa lo que Walt Whitman había conseguido en la poesía.


Thomas Wolfe

Aunque de origen modesto, Thomas Clayton Wolfe estudió y se graduó en la Universidad de Harvard. Su más temprana vocación fue la dramaturgia, pero la crítica adversa a su primera obra (El retorno de Buck Gavin, 1926) lo hizo desistir y decidió dedicarse a trabajar como profesor de lengua inglesa y a viajar por el mundo. A partir de entonces volcó en la narrativa su pasión por la escritura.

Su primera novela, El Ángel que nos mira (1929), un exhuberante manuscrito recortado por su editor, está plagada de referencias autobiográficas; a través de la vida de una tradicionalista familia sureña, Wolfe intentó mostrar la ambición de la burguesía de su época y sus contradicciones, de las que él era partícipe, con un estilo barroco y profundamente lírico que revela en ocasiones la influencia de sus compatriotas Theodore Dreiser y Sinclair Lewis y del irlandés James Joyce.

El protagonista de la historia, Eugene Grant, fue también el personaje central de su segunda y más conocida novela, Del tiempo y del río (1935), y George Webber (un mero cambio de nombre para el alter-ego que en realidad encarnó toda su obra), de las otras dos que conforman la saga con la que pretendió sintetizar el mito de América y los americanos: The Web and the Rock (La tela y la piedra, 1939) y You can´t go home again (No podéis ya regresar, 1940), ambas reconstruidas también por su editor y publicadas póstumamente.

La descomunal tarea que Wolfe se propuso en su breve vida fue mucho más allá de las cinco mil páginas que llegó a escribir para esta tetralogía, e incluye obras de teatro que jamás se estrenaron y no menos de una treintena de novelas cortas y relatos de diversa extensión, entre los que sobresalen Tengo algo que deciros, No hay puerta o La fiesta de los Jack.

Es imposible saber hasta dónde se habría aproximado a su sueño de concebir el "libro total de la narrativa norteamericana" si una neumonía complicada con infección cerebral no hubiese acabado con él poco antes de cumplir los 38 años, pero no cabe duda de que llevó a cabo el boceto más ambicioso que se haya plasmado en torno a esa utopía. William Faulkner dejó escrito que no valoraba tanto a sus contemporáneos por sus obras como por "el esplendor de sus fracasos", y señaló a Wolfe como el más admirable de ellos, "no por lo que ha conseguido, sino porque fue el que se atrevió a llegar más lejos".

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