Yusuf I de Granada

(Abu al-Hachchach Yusuf Ibn Ismail; Granada, 1318 - 1354) Séptimo sultán de Granada (1333 - 1354). Era hijo de Ismail I y hermano de Muhammad IV, al que sucedió en el trono tras el asesinato de éste en el año 1333. Su reinado inauguró un largo período de prosperidad y apogeo para la dinastía y el reino nazarí que culminó con la ascensión al trono de su hijo Muhammad V.

Aunque amante de la paz, Yusuf I se mostró como un sultán valiente y decidido al frente de sus tropas, dando un gran impulso al cuerpo de voluntarios mercenarios marroquíes, los cuales desde su reinado constituyeron la fuerza de choque permanente del reino. Entre sus ministros y visires tuvo a dos célebres personajes, Abu al-Nuayn Ridwan y al historiador Ibn al-Jatib, que influyeron poderosamente en la política de su tiempo, tanto en los asuntos internos como en las relaciones exteriores.

Yusuf I también se reveló como una astuto administrador y reformador, proporcionando un corpus considerable de reglamentos y leyes. Protegió todas las ramas de la cultura y dio gran impulso a la enseñanza islámica con la fundación de la Gran Madrasa de Granada (universidad islámica), una de las de más prestigio en todo el mundo musulmán. Yusuf I tuvo la mala suerte de ser contemporáneo del monarca castellanoleonés Alfonso XI, quien le derrotó en la famosa batalla del Salado, en el año 1340, por el dominio del Estrecho.

Partidario como era de la paz, nada más acceder al trono, Yusuf I pactó una tregua con Alfonso XI de cuatro meses de duración. Al año siguiente firmó otra paz, esta vez tripartita, con Castilla-León y los benimerines de Fez (Marruecos), en una de cuyas cláusulas se estipulaba una tregua de cuatro años durante los cuales no debían pasar tropas del norte de África a la península, excepto para el relevo de las guarniciones mercenarias del sultán nazarí.

El deseo de dominio sobre el Estrecho, anhelado tanto por los castellanoleoneses como por los granadinos y benimerines, provocó que no se renovara la tregua cuando ésta concluyó en el año 1338. El emir de Marruecos hizo los preparativos de guerra, al igual que las naves aragonesas, que se situaron frente a Tarifa en el año 1339. La escuadra musulmana, formada por una coalición de benimerines, granadinos y hafsíes de Túnez, derrotó a la aragonesa en el desastre naval de Jofre Tenorio, pero la Corona de Aragón envió con prontitud una nueva escuadra al Estrecho al mando del excelente marino don Pedro de Moncada.

Alfonso XI, que ansiaba dar un impulso definitivo a la reconquista, entró en la guerra fijándose como objetivo primordial la conquista de las plazas portuarias del Estrecho, Algeciras y Tarifa. Ante la presión cristiana en la zona, el emir benimerí Abu al-Hassan decidió pasar a la península en persona al frente de un impresionante ejército para ayudar a Yusuf I. Aragón y Castilla-León consiguieron implicar en la guerra a Alfonso IV de Portugal.

Una vez establecidas las posiciones de ambos contendientes, en octubre del año 1340 se produjo la importante batalla del Salado, el mayor triunfo cristiano de aquella época, por la que la coalición cristiana logró recuperar Algeciras y Tarifa, pero no así la plaza de Gibraltar, que resistió tenazmente todos los asedios a la que fue sometida, hasta el punto de morir ante sus muros el propio Alfonso XI, en el año 1350, víctima de un brote de peste negra.

No obstante, a pesar de la derrota del Salado, Yusuf I se cubrió de gloria por la resistencia que opuso a las tropas cristianas. La batalla del Salado también supuso el fin de la intromisión directa de los emires benimerines en los asuntos internos del reino nazarí. Desde ese momento, los benimerines dejaron de enviar tropas regulares a la península.

Tras estos acontecimientos, se firmó una nueva tregua por diez años que Yusuf I aprovechó para reorganizar su reino, el cual alcanzó un alto grado de prosperidad y desarrollo gracias al concurso de numerosos sabios que se instalaron en la corte nazarí. La ciudad fue embellecida con todo tipo de edificios, tanto civiles como religiosos. La Alhambra sufrió una serie de ampliaciones, como el Mexuar y el Patio y Torre de Comares.

Siguiendo la tónica general desde la misma gestación del reino nazarí, siguieron sucediéndose algunos hechos de armas poco relevantes a lo largo de la frontera que separaba al reino con los cristianos, con resultado algunas veces favorable para Granada (toma de Cañete y depredaciones en Écija, Quesada y Alcaraz), y otras negativo (pérdida de Alcalá la Real).

Los últimos cuatro años del reinado de Yusuf I transcurrieron en la más absoluta tranquilidad. Yusuf I murió asesinado por un demente cuando se encontraba orando en la Gran Mezquita el día de la Ruptura del Ayuno (Ayd al-Fitr), el 19 de octubre del año 1354. Fue sucedido en el trono por su hijo primogénito Muhammad V, a la sazón de dieciséis años de edad.

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