Eduardo Zaplana

(Cartagena, 1956) Político español. Eduardo Zaplana Hernández-Soro nació el 3 de abril de 1956 en Cartagena (Murcia). Su progenitor, según su biografía, era oficial de la Armada y un industrial que se dedicaba al desguace de barcos. Su madre, fallecida cuando Eduardo tenía nueve años, era ama de casa.

Cursó sus primeros estudios en los Maristas de Cartagena y de allí ingresó como interno en el colegio Lope de Vega de Benidorm, donde cursó el bachillerato. El COU, sin embargo, lo realizó en Las Palmas, donde residió en casa de su hermana, mayor que él. Finalmente, estudió derecho en las universidades de Valencia (1975-1979) y de Alicante (1982-1984), donde obtuvo la licenciatura. Posteriormente, se especializó en asesoramiento jurídico.


Eduardo Zaplana

Antes de licenciarse, cosas del destino, en febrero de 1980 se había casado ya, con Rosa Barceló, hija de un conocido empresario turístico de la Costa del Sol, Miguel Barceló, quien sería senador del Partido Popular (PP) por Alicante. El matrimonio tiene tres hijos.

Una carrera meteórica

Entre 1977 y 1982 participó en la vida política desde las filas de la Unión de Centro Democrático (UCD). Fue secretario general de las Juventudes de la UCD en Alicante y miembro de la Ejecutiva Nacional, así como secretario provincial de la organización centrista en Alicante. Además, durante el mandato del presidente Adolfo Suárez, fue miembro del Gabinete Técnico del Ministerio de Transportes, Turismo y Comunicaciones. Tras la desintegración de la UCD, se dedicó al ejercicio profesional como abogado, pero manteniendo contacto con movimientos políticos de corte liberal.

Durante el proceso de refundación del PP liderado por José María Aznar, se integró en este partido, del que en 1990 fue elegido presidente provincial de Alicante.

La meteórica carrera política de Eduardo Zaplana tuvo como punto de partida Benidorm, ciudad de la que fue elegido alcalde en 1991, gracias al voto de una tránsfuga, la socialista Maruja Sánchez, aunque ya había conseguido el mejor resultado que el centroderecha jamás había cosechado en esta circunscripción. En tan sólo tres años de gobierno hizo frente a una docena de querellas, aunque todas ellas fueron archivadas, como la de la supuesta financiación ilegal del PP a través de comisiones urbanísticas («caso Naseiro»). Durante su mandato como alcalde ejerció también como portavoz electo del Grupo Parlamentario del PP en las Cortes Valencianas durante la tercera legislatura.

El 26 de noviembre de 1993 fue elegido presidente del PP de la Comunidad Valenciana. Esta designación le obligaría a renunciar a la alcaldía de Benidorm en noviembre de 1994. Como alcalde y como diputado, abanderó la oposición al decreto de homologación del catalán y el valenciano en la enseñanza.

El 28 de mayo de 1995, el PP ganó las elecciones autonómicas, y Zaplana, tras un acuerdo con los regionalistas de Unión Valenciana, fue elegido presidente de la Generalitat por las Cortes Valencianas el 30 de junio de 1995, jurando su cargo el 4 de julio. Reeditaría el cargo en las elecciones del 13 de junio de 1999, esta vez con mayoría absoluta.

Presidente de la Generalitat Valenciana

Durante su gestión como presidente autonómico se ultimó el acuerdo sobre el traspaso de competencias del Instituto Nacional de Empleo (INEM) a la Comunidad Valenciana, se inauguraron los últimos tramos de la autovía Valencia-Madrid y se alcanzó el acuerdo para la construcción del AVE Madrid-Valencia. Pero es justo resaltar que, además de las mejoras estructurales, durante su mandato impulsó políticas sociales innovadoras, que se convirtieron en referente para otras comunidades, tales como nuevos modelos de gestión hospitalaria o de atención a la tercera edad, así como políticas de creación de empleo.

En el ámbito económico, sin embargo, sus adversarios le echaron en cara que dejó muchas «goteras», como una deficitaria televisión pública, Radio Televisión Valenciana, sobre todo por el despilfarro del Canal 9, que sólo en 2001, por ejemplo, generó unas pérdidas de 133,7 millones de euros, o en esa joya arquitectónica de Santiago Calatrava que es la Ciudad de las Artes y las Ciencias, que también en 2001 acumuló una pérdidas de 36,2 millones de euros. La gran pieza de la herencia de Zaplana, el parque temático Terra Mítica, no sólo no ha conseguido atraer el número de visitantes previsto en el estudio que justificó su construcción, sino que también generó grandes pérdidas.

Durante su mandato como presidente valenciano, Zaplana desarrolló una frenética actividad exterior, con viajes a México, China, Japón, Estados Unidos, Marruecos, Uruguay, Nicaragua, etc., y celebró numerosas reuniones y actos institucionales en Italia, Bélgica, Gales, Finlandia y con instituciones europeas.

En el marco del Comité de las Regiones de la Unión Europea, desde septiembre de 1995 hasta 1998 fue presidente de la Comisión de Transportes y Redes de Comunicación. Desde este cargo impulsó diferentes estudios sobre el desarrollo sostenible y la adecuación de nuevas vías de comunicación a la protección del medio ambiente. Entre febrero de 1998 y febrero de 2000 presidió la Comisión de Política Regional y de Fondos Estructurales, llevando a cabo un intenso trabajo para la elaboración de la llamada Agenda 2000.

Miembro de la Ejecutiva Nacional del PP, en septiembre de 1999 fue elegido por tercera vez consecutiva presidente del PP en la Comunidad Valenciana, siempre avalado por Aznar, ya que, gracias a Zaplana, el PP tiene uno de sus cotos privados en la Comunidad Valenciana. Además, en 1999 participó activamente en la política nacional, sobre todo con la elaboración de la ponencia «La España de las oportunidades», debatida y aprobada en el XIII Congreso Nacional del PP.

El 16 de febrero de 2000 fue elegido miembro del Bureau del Comité de las Regiones, del que sería elegido vicepresidente primero el 6 de febrero de 2002, año en que presidió el XIV Congreso Nacional.

Ministro de Trabajo

El 9 de julio de 2002 fue nombrado por Aznar ministro de Trabajo y Asuntos Sociales, en sustitución de Juan Carlos Aparicio, cargo que juró al día siguiente. A principios de 2003, el ministerio ocupado por Zaplana anunció que tenía prevista una ley para cambiar el cálculo de las pensiones. La cuantía, a la sazón, según el Pacto de Toledo, venía de la media de los quince últimos años. Zaplana propuso que el cálculo se hiciera a partir de toda la vida laboral.

Inmediatamente los sindicatos alzaron la voz, sobre todo Cándido Méndez, secretario general de la Unión General de Trabajadores (UGT), que convocó actos de protesta. En julio, Zaplana anunciaba que, si no había acuerdo con los sindicatos, estaba dispuesto a aplazar la discusión de la reforma hasta marzo de 2004. Meses después anunció el aumento de las pensiones de viudedad y de algunas pensiones mínimas para 2004.

Después de haber sido nombrado ministro de Trabajo y Asuntos Sociales, Zaplana tomó posesión de su escaño como senador en representación de la Comunidad Valenciana, tras haber sido elegido por las Cortes de esta comunidad. Además, el Comité Ejecutivo del PP de Motril (Granada) le otorgó uno de los Premios Ingenio, por «su gran labor de conciliación entre los sindicatos y el gobierno», aunque algunos sindicalistas lo acusan de ser blando en las formas pero duro en el fondo. Por su parte, la cofradía del vino Reino de la Monastrell de Murcia lo nombró cofrade de honor.

En julio de 2003 se desataba una tormenta a raíz de unos informes publicados por Abc según los cuales cuando era presidente de la Generalitat, utilizó sus influencias sobre la concesión de Aguas de Valencia, S. A. (AVSA) para obligar a AVSA a entrar a formar parte del grupo de comunicación Tabarka, con lo que Zaplana buscaría el control de algunos medios para hacer frente al avance de los grupos Prisa y El Correo. El 19 de julio en comparecencia ante los medios de comunicación, Zaplana señaló: «El tiempo dará y quitará razones». Cabe recordar que, siendo presidente, fue galardonado con el Premio Nacional @asLAN a la Innovación y Divulgación de las Tecnologías de la Información.

A principios de septiembre de 2003, la designación de Mariano Rajoy como candidato del PP a la presidencia del país impulsó la séptima remodelación del consejo de ministros del gobierno de José María Aznar (la cuarta de la legislatura). A raíz de los cambios, Eduardo Zaplana mantuvo el Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales y asumió, además, la portavocía del ejecutivo.

Ha publicado el libro El acierto de España. La vertebración de una nación plural, en el que plasma su visión de la España autonómica y desarrolla una propuesta de financiación autonómica fundada en la corresponsabilidad fiscal, la solidaridad y la suficiencia financiera.