Ramsés II

El faraón Ramsés II se erigió en uno de los monarcas más poderosos del mundo antiguo. Durante su reinado, entre 1301 y 1237 a.C., consolidó un gran imperio que se extendió por el nordeste de África y el Próximo Oriente, y, con sus imponentes construcciones, contribuyó a despertar aquella fascinación por el mundo egipcio que se remonta a la antigüedad y que ha llegado hasta nuestros días.

El Ramsés militar

Ramsés II fue un militar hábil que supo organizar un ejército potente y eficaz. Su figura pasó a la historia sobre todo gracias a la batalla de Kadesh, en la que los egipcios se impusieron a los hititas.


Ramsés II en la batalla de Kadesh (bajorrelieve del templo de Abu Simbel)

Este destacado episodio bélico fue referido en dos fuentes fundamentales: el Poema de Kadesh -reproducido en varios papiros y copiado en jeroglíficos en los muros de Luxor, Karnak y Abidos- y el informe oficial de la batalla, esculpido en las paredes de los santuarios de Tebas, Abidos y Abu Simbel, entre otros. Ramsés II fue un monarca popular, que llevó la prosperidad a su reino; su nombre fue grabado en numerosos monumentos de Egipto y Nubia.

Su legado arquitectónico

Sin embargo, el principal legado de Ramsés II a la posteridad fueron las magníficas edificaciones que mandó construir durante su reinado. Los templos que ordenó levantar se encuentran entre los más hermosos del Egipto antiguo.


Templos de Ramsés II y de Nefertari en Abu Simbel

Particularmente bellos son los dos templos excavados en la roca en Abu Simbel. En el templo de Ramsés II, cuatro colosales esculturas sedentes representan, de forma hierática, al faraón; en el templo de Nefertari, las cuatro estatuas del faraón se alternan con dos de su esposa Nefertari. No fueron éstas, sin embargo, las únicas edificaciones destacables erigidas en época de Ramsés II: el faraón también mandó construir el templo funerario Ramesseum, en Tebas, y el Osireion, en Abidos, así como la impresionante sala hipóstila del complejo arquitectónico de Karnak.