Las aventuras del capitán Hatteras

Publicado en 1866, Las aventuras del capitán Hatteras ocupa un lugar especial entre los primeros libros del escritor francés Julio Verne por la singularidad de su protagonista, que da título a la obra. Decidido a llegar al Polo Norte, en el año 1860 el capitán Hatteras zarpa de Liverpool; pero, en cierto punto del viaje, un motín de la tripulación conduce a la destrucción del barco.


Julio Verne

Lejos de rendirse, y pese a la falta de suministros, Hatteras continúa animosamente su viaje sobre los hielos acompañado por el doctor de a bordo y por el contramaestre, guiados por las indicaciones de un documento hallado por casualidad. Durante su desesperado camino encuentran abandonado entre los hielos al barco americano Porpoise, que también había zarpado con el propósito de alcanzar el Polo; de su tripulación sólo ha sobrevivido el capitán Altmont, que se une al grupo. Con los restos del buque americano construyen una cabaña, y con las vituallas encontradas a bordo se disponen a invernar.

Durante la larga estación polar nace la rivalidad entre los dos capitanes, alimentada no sólo por la competencia en el objetivo que comparten, sino también por el orgullo de la nacionalidad; tales diferencias no acaban trágicamente porque ambos abrigan sentimientos de agradecimiento recíproco. Pasado el invierno, mediante trineos y barcas llegan a la meta; el capitán Hatteras, después de clavar la bandera inglesa en la cima de un volcán que ha identificado como el punto exacto del Polo Norte, cae en el pavoroso cráter, en el que habría perecido si no le hubiera salvado el capitán Altmont.

Entretanto, la tenacidad solitaria y obsesiva había ido trastornando a Hatteras; el triunfo le llega cuando ya ha enloquecido, y tras ello es encerrado en un manicomio donde seguirá "caminando hacia el Polo". Reducido a la más triste situación humana, la demencia, su victoria como explorador se confunde con su derrota como hombre, que al final se ha revelado más pequeño y más débil que sus sueños y que su voluntad. Pocas veces ha terminado Verne sus libros con un episodio trágico como la locura del capitán Hatteras; la atmósfera de pesadilla que acompaña toda la aventura, por otra parte, la convierte en una de las mejores novelas inspiradas en empresas polares.

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