Cinco semanas en globo

Publicada en 1863, Cinco semanas en globo fue la primera novela exitosa del escritor francés Julio Verne, maestro de la anticipación y padre de un popular género literario moderno: la ciencia ficción. El protagonista de la narración es el doctor Samuel Fergusson, un viajero y periodista dominado por la pasión de la aventura. El doctor Fergusson emprende un viaje aéreo en un globo construido según su propio diseño: el Victoria. Sus compañeros de empresa son Dick Kennedy y el criado Joe.


Primera edición de Cinco semanas en globo (1863), de Julio Verne

El Victoria deberá atravesar el África mediooriental, desde Zanzíbar hasta las fuentes del Nilo, con el fin de enlazar las exploraciones de Burton y Speke con las de Barth. El viaje es una secuencia de aventuras más o menos arriesgadas; una de las más excepcionales conduce a la salvación de un misionero que está a punto de ser asesinado por una tribu. Obligados a aterrizar, los tres compañeros de viaje vagan durante largo tiempo en busca de agua, entre sufrimientos cada vez más crueles, tanto que Dick Kennedy, desesperado, quiere matarse; pero al fin, cobrando ánimos, descubren un oasis donde encuentran agua y caza.

Mientras vuelan sobre el gran Lago Victoria, el globo sufre una inesperada pérdida de gas. Se logra evitar el amenazador accidente con un acto de audacia desesperada: soltando la canasta y agarrándose a la red de envoltura. Su fin sería irreparable si unos soldados franceses no acudiesen con barcas a salvarles. Los tres compañeros de aventuras, alcanzado así el objetivo de su viaje, vuelven a Inglaterra y son recibidos con entusiasmo por sus compatriotas.

El libro se inspira en parte en las audaces exploraciones africanas efectuadas en aquella época por ingleses, franceses, alemanes e italianos con la misma intención que persigue el protagonista, el doctor Fergusson. Sin embargo, no hay que separar de dicho motivo animador el entusiasmo de Julio Verne por la conquista del cielo por medio de los globos aerostáticos; unos años antes había conocido al aventurero y fotógrafo Nadar, que desde 1856 tomaba fotos aéreas a bordo del globo Geant. Verne constató la posibilidad de realizar viajes de exploración con este medio, anticipándose, por ejemplo, al atrevido y desgraciado viaje del explorador e ingeniero sueco Salomon August Andrée, que en 1897 pereció en un intento de llegar al polo Norte en globo aerostático.

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