Los hijos del capitán Grant

Publicada en 1868, esta novela del escritor francés Julio Verne aúna en su argumento los viajes y aventuras con un móvil clásico y profundamente humano: el anhelado reencuentro familiar. Mary y Robert, hijos del capitán Grant, parten a bordo del Duncan en busca de su padre, que ha naufragado; cuentan para encontrarlo con las indicaciones de un mensaje suyo hallado en el mar, dentro de una botella.

Forma parte de la expedición un singular y simpático científico, Paganel, uno de los personajes más notables de la obra de Verne. Famoso hombre de ciencia, Paganel es además el prototipo del sabio distraído; de hecho, entra a formar parte de la novela por su misma distracción: en lugar de embarcarse como debía en el Escocia, rumbo a la India para realizar determinados estudios geográficos, se embarca en el Duncan, y no advierte su error hasta empezada la travesía.


Ilustración de Los hijos del capitán Grant (1868)

Por mar y por tierra se suceden las aventuras más imprevistas y arriesgadas: en una ocasión el joven Robert es arrebatado por un cóndor, salvándose tan sólo por un providencial disparo de fusil; en otra, los lobos rojos amenazan la existencia de los viajeros. Afirmando conocer el lugar del naufragio, un presidiario evadido llamado Ayrton intenta desviar del buen camino a la caravana con objeto de apoderarse del Duncan, que aguarda en la costa el regreso de sus audaces tripulantes de una larga expedición de reconocimiento a través de las tierras del continente australiano; afortunadamente, el ex presidiario es descubierto y capturado.

Tras obtener informaciones veraces de Ayrton, y mientras navegan cerca de las costas de Nueva Zelanda, es avistada la isla en la que ha encontrado refugio el capitán Grant. La aventura concluye felizmente con el salvamento del náufrago y con el retorno a la patria. Como compensación por la ayuda proporcionada, Ayrton es abandonado en la isla en lugar de ser entregado a las autoridades británicas.

Los hijos del capitán Grant es una de las más apasionantes y mejor logradas novelas de Verne y no carece de virtudes literarias, como lo demuestra la perfecta caracterización de dos de sus personajes: Paganel y Ayrton. También es sugestiva su ambientación, especialmente en la parte que transcurre en Australia, que aparece en esta obra con la fascinación de una tierra virgen y áspera, la misma con que debió aparecerse a los ojos de los emigrantes europeos de 1800. De esta novela escribió el mismo Verne, en colaboración con Dennery, un drama estrenado en 1878.

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