La isla misteriosa

Publicada en 1874, esta novela de aventuras del escritor francés Julio Verne cierra la trilogía que forma con dos de sus más celebrados libros: Los hijos del capitán Grant (1868) y Veinte mil leguas de viaje submarino (1870). Las historias y sus protagonistas son del todo independientes, pero La isla misteriosa retoma dos personajes anteriores: Ayrton, el presidiario que intentó engañar a los hijos del capitán Grant y que fue por ello abandonado en una isla; y Nemo, artífice y capitán del submarino Nautilus en Veinte mil leguas de viaje submarino.


La muete de Nemo (ilustración de la primera edición de la obra)

Durante la guerra de secesión de América, unos prisioneros de los sudistas consiguen evadirse y apoderarse de un globo, con el cual huyen. Pero cuando sobrevuelan el océano, el globo es embestido por una tromba marina, y sus tripulantes son arrojados a la playa de una isla desconocida. Desprovistos de toda clase de ayuda, los cinco compañeros (el ingeniero Cyrus Smith, el cronista del New York Herald Gedeón Spillet, el negro Nab o Nabucodonosor, el marinero Pencroff y el jovencito Harbert Brown) hallan los medios más ingeniosos para hacer frente a la situación.

Para ello cuentan con el liderazgo y guía del verdadero protagonista, Cyrus Smith, caracterizado como uno de esos ingenieros que han querido empezar por el manejo del martillo y el pico, al igual que los generales que han querido principiar como soldados rasos; por ello une en su persona inteligencia y acción, ingenio y habilidad manual. La isla, bautizada con el nombre de Lincoln, ofrece insospechados y admirables medios de vida. Una serie de sucesos inexplicables induce a creer que hay alguien que socorre generosamente a los cinco náufragos y los ayuda. Tras construir una embarcación y hallar un mensaje suyo en una botella, logran rescatar a Ayrton, el ex condenado a trabajos forzados que lord Glenarvan, jefe de la expedición relatada en Los hijos del capitán Grant, había abandonado como castigo en una isla vecina.

Finalmente, una exploración les revela el misterio que más les apasiona: el famoso Nautilus del capitán Nemo se hallaba refugiado desde hacía algún tiempo en aquellos parajes; su presencia y su intención de ayudarles explica los numerosos enigmas de la isla. Los cinco compañeros encuentran al viejo marino y llegan a tiempo para asistir a su muerte; luego logran ponerse a salvo de una gran erupción que provoca el hundimiento de la isla, y, tras ser recogidos por un barco, regresan a su patria llevándose consigo a Ayrton.

Es indudable el parentesco de esta novela con el Robinson Crusoe de Daniel Defoe; pero si Robinson ante la naturaleza es sobre todo el representante de la humanidad pensante, estos cinco náufragos, y muy especialmente el ingeniero Cyrus Smith, son la expresión de la humanidad sabia y científica. Con ellos la civilización, fundamentada conjuntamente sobre la ciencia y la moral, encuentra necesariamente su triunfo sobre las fuerzas ciegas de la naturaleza, y desde este punto de vista la obra es una de las más representativas de la mentalidad científica de la segunda mitad del siglo XIX.

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