De la Tierra a la Luna

Publicada en 1865, esta novela del escritor francés Julio Verne alcanzó tal popularidad que el autor no dudó en completarla con su continuación, titulada Alrededor de la Luna (1870). De hecho ambas forman, por el desarrollo del argumento, una novela en dos partes: De la Tierra a la Luna describe los preparativos del viaje espacial, y Alrededor de la Luna relata el viaje propiamente dicho. La acción se sitúa al final de la guerra de Secesión de América. El Gun-Club, un círculo de artilleros de Baltimore, concibe el proyecto de enviar a la Luna un enorme proyectil de aluminio disparado por un formidable cañón de novecientos pies de longitud.


Ilustración de la nave-proyectil empleada en el viaje (edición de 1872)

Cuando ya empezaba a materializarse el proyecto, el francés Michel Arden, un tipo "mejor elaborado que fundido", que todo lo veía en grande excepto "a los hombres y las dificultades", se presentó con una propuesta sorprendente: viajar a la Luna en el proyectil, que fue entonces rediseñado para acoger pasajeros en su seno. Impey Barbicane (presidente del Gun-Club) y el capitán Nichols deciden acompañarle, pese al convencimiento de este último de que la empresa no puede triunfar. Según los cálculos, de ser lanzado en el día y hora prevista (el primero de diciembre a las once menos trece minutos), el proyectil llegaría a la Luna cuatro días después de su partida.

Preparado con todos los adelantos científicos y con las comodidades de un coche-cama, el proyectil es lanzado en presencia de numeroso público. Durante cuatro días, los tres atrevidos pasajeros ven recompensado su valor con la experiencia de un cómodo y singularísimo viaje, interrumpido sólo por acontecimientos extraordinarios, como la ceremonia en la que, suspendidos en medio del aire por hallarse ya fuera del influjo de la gravitación terrestre, brindan con botellas y vasos igualmente suspendidos para festejar el paso de la atmósfera de la Tierra a la de la Luna.

La trayectoria del proyectil sufre una desviación imprevista, pero llega lo suficientemente cerca de la Luna como para ser atraído por su gravedad y rodearla como si fuese un satélite, ofreciendo así a los viajeros la ocasión de verla y describirla sin caer en ella. Tras rodear la Luna siguiendo una órbita elíptica, logran escapar de su gravedad accionando los cohetes que iban a servir para el alunizaje; la nave regresa a la Tierra y cae en el Pacífico.

Allí son recogidos por la corbeta Susquehann, que había partido para su rescate. En ella viajan el director del observatorio de Cambridge, Belfost, y el secretario del Gun-Club, Maston, que habían seguido el viaje interplanetario con un enorme telescopio colocado en Longs Peak, en las Montañas Rocosas. Tanto esta novela como su continuación están animadas, más que otras producciones de Verne, por el vívido carácter de sus personajes y por un humorismo fácil pero agradable, que pone un sentido de verdad en la por aquel entonces increíble aventura.