Un tal Lucas

Publicada en 1979, Un tal Lucas es una de las obras más características del escritor argentino Julio Cortázar. Como es habitual en una parte de su producción, apenas puede considerarse una novela o una recopilación de relatos breves; se trata de un libro inclasificable desde el punto de vista del género, con lo que el autor plantea ya de entrada su rechazo de una literatura tradicional que sigue exigiendo el cultivo de géneros previa y estrictamente establecidos.

Dividido en tres partes, el libro tiene la estructura de un concierto. En la primera expone un tema: se presenta a Lucas, su protagonista, volviéndose a retomar el tema inicial en la tercera y última parte del libro, en la que de nuevo aparece Lucas tras el paréntesis impuesto en la segunda. En la segunda parte se reúnen varios cuentos cuyo argumento y temática son ajenos al protagonista. La segunda parte es así un núcleo independiente, como un libro contenido en otro libro.


Julio Cortázar

Los cuentos de esta segunda parte son muchas veces inquietantes y sumen al lector en una atmósfera de misterio. En "El copiloto silencioso", por ejemplo, un narrador indeterminado nos habla de una extraña presencia que intuye sentada junto al conductor de un coche; luego se descubre que en realidad dicho coche se dedica, como otros varios, al transporte de difuntos fallecidos fuera de su hogar, para no tener que pagar los fuertes impuestos que gravan su traslado. Otras narraciones derivan al absurdo, como "Nos podría pasar, no crea" o "Cómo se pasa al lado", donde se nos habla de un extraño artefacto capaz de planchar las letras y reducir el contenido de un libro a una larga y estirada línea horizontal, o se nos asegura que los gatos son teléfonos.

En una línea similar, "Un pequeño paraíso" trata de un país donde los habitantes son felices porque llevan pequeños peces dorados en la sangre, aunque al fin todo ello redunda en beneficio del gobierno, que les facilita, al precio que quiere, los inyectables necesarios para disolver los peces muertos, que son muchos, pues dichos peces perecen con harta facilidad. Por encima de todo, hay que resaltar un humor harto singular, que se basa en un absurdo destinado a ridiculizar ciertas reglas de conducta, a una sociedad chata y acomodaticia, pero también opresora e intolerante.

Pero el libro tiene su principal atractivo en el retrato de Lucas, álter ego en cierto modo de su propio autor. La primera parte va describiendo el carácter del "tal Lucas" y sus costumbres, mientras que en la tercera se habla más bien de sus relaciones con el mundo que le rodea, abundando las páginas sobre arte y literatura, muchas de ellas de índole satírica.

Puede servir de ejemplo el momento en que relata que "con la misma henchida satisfacción de una gallina, de tanto en tanto Lucas pone un soneto. Nadie se extraña, huevo y soneto se parecen por lo riguroso, lo acabado, lo terso, lo frágilmente duro. (...) Lucas pone sonetos con pluma, otra semejanza con la gallina". O también la inolvidable y divertida página acerca de "un arte nuevo de pronunciar conferencias", hilarante y conseguida parodia de dicho género.

No debe esperarse, sin embargo, un retrato psicológico del "tal Lucas"; nada más lejos de la intención de Cortázar, cuyas novelas y relatos no tienen nada que ver con la novela llamada psicológica, sino todo lo contrario: burla de lo psicológico hay en muchas de sus narraciones (incluidas las contenidas en este tomo). Lucas es un personaje capaz de adoptar las posturas más contradictorias, aunque coherente consigo mismo, con su manera de enfrentarse con la vida; con lo que en el fondo su retrato no hace otra cosa que condenar a una literatura ya gastada que, según se desprende tanto de ésta como de otras obras de Cortázar, debería someterse a una urgente revisión.