Viaje al centro de la Tierra

Publicada en 1864, Viaje al centro de la Tierra fue la segunda de las grandes novelas de aventuras que darían fama universal al escritor francés Julio Verne. La acción comienza en la apacible mansión de un viejo barrio de Hamburgo donde reside el profesor Lidenbrock, geólogo y mineralogista. Conviven con el irascible profesor una protegida suya, Graüben, y un sobrino, Axel, que ayuda en sus trabajos a su tío y está enamorado en secreto de la dulce Graüben.


Ilustración de Viaje al centro de la Tierra (1864)

El ritmo normal de las cosas se ve profundamente trastornado a consecuencia de un antiguo criptograma descubierto en un manuscrito rúnico. En tal criptograma un alquimista islandés del siglo XVI, Arne Saknüssemm, dejó oculta una extraordinaria revelación: por uno de los cráteres del Sneffels, volcán extinto de Islandia, Saknüssemm había logrado penetrar hasta el centro de la Tierra. Sin perder un solo instante, el profesor comienza a organizar la expedición. Y un mes más tarde, el profesor Lidenbrock y su sobrino Axel, junto con Hans Bjelke, un guía islandés tan flemático como exaltado es su nuevo jefe, se internan en las entrañas de la Tierra.

El viaje está lleno de emocionantes peripecias, sucesos sorprendentes y penalidades imprevistas, desde la falta del agua hasta las dificultades para orientarse, que llevan a Axel a perderse y a reintegrarse al grupo gracias a los ecos que difunden la voz de su tío. Algunos de su más interesantes episodios son la travesía en balsa de un mar subterráneo (iluminado por un fenómeno eléctrico desconocido) en cuyas riberas crecen vegetaciones exuberantes de épocas remotas, la lucha mortal entre un ictiosauro y un plesiosauro, la tempestad y el naufragio, el descubrimiento de fósiles humanos y de un cadáver momificado de la época cuaternaria y el encuentro de un semihumano y gigantesco pastor de una manada de mastodontes.

Un puñal oxidado y unas letras grabadas en la roca por el alquimista muestran todavía la ruta que deben seguir, pero el camino ha sido obstruido por un seísmo. Deciden minar el obstáculo, y la explosión, esperada desde lejos sobre la balsa, desencadena un cataclismo: los viajeros siguen el camino del alquimista Saknüssemm, pero empujados por todo un mar. Después de una terrible caída en los abismos que hierven y rugen, el agua eleva la balsa por un túnel vertical, desapareciendo, evaporadas por el calor, las materias eruptivas que la impelen. Y entre los terroríficos fenómenos de una erupción, los exploradores, que habían entrado en Islandia por el cráter extinto del Sneffels, son expulsados por la actividad del volcán Estrómboli, en la isla italiana del mismo nombre.

Apreciada como una de las mejores narraciones del autor, la obra mantiene una notable calidad literaria y cautiva con sus vivas y sobrias descripciones de los parajes fantásticos por los que avanzan los héroes. Las figuras de los tres personajes, psicológicamente coherentes, son de las mejor logradas por Julio Verne, y sus tan diversos caracteres se equilibran con éxito en una oposición llena de mesura y de humor.

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