Letizia Ortiz

El príncipe Felipe de Borbón

El Príncipe de Asturias y heredero de la Corona de España nació en Madrid el 30 de enero de 1968, en la clínica de Nuestra Señora de Loreto. Es el tercer hijo y primer varón de los reyes de España Juan Carlos I y Sofía de Grecia.

Las primeras apariciones públicas del príncipe Felipe con carácter oficial se produjeron en 1975, con motivo de la proclamación como rey de su padre Juan Carlos I. En 1977 recibió los títulos de Príncipe de Asturias, Príncipe de Girona y Príncipe de Viana. Estos títulos son los que tradicionalmente les correspondían a los herederos de los reinos de Castilla, Aragón y Navarra. Además, le fueron concedidos los títulos de Duque de Montblanc, Conde de Cervera y Señor de Balaguer.

Coincidiendo con su mayoría de edad, el 30 de enero de 1986, juró fidelidad a la Constitución y al Rey ante los poderes ejecutivo y legislativo, y ante los representantes de las instituciones del Estado. Desde este momento asumió las funciones institucionales del heredero a la Corona.


Doña Sofía lleva al príncipe al altar

Fue educado en los colegios de Santa Elena y de Santa María de los Rosales, donde cursó EGB y BUP, tratando en lo posible de ser educado de la misma manera que el resto de sus compañeros, sin recibir un trato especial por su cargo. En 1984, tras haber finalizado sus estudios, se incorporó al Lockfield College School de Toronto (Canadá), donde obtuvo un premio especial por sus estudios.

Entre septiembre de 1985 y julio de 1988, Felipe de Borbón llevó a cabo sus estudios militares, en los que pasó por las distintas Armas del Ejército. En 1992 ascendió a capitán del Ejército del Aire, y desde el 30 de enero de 1993 es capitán del Ejército de Tierra, arma de Infantería.

En el aspecto civil, entre octubre de 1988 y junio de 1993, comenzó sus estudios en la Universidad Autónoma de Madrid. Estos se dirigieron a las licenciaturas de Derecho y Ciencias Económicas, además de enseñanzas de Informática e Historia. En septiembre de 1993 comenzó un máster de dos años en Relaciones Internacionales en la Universidad Católica de Georgetown, una de las más prestigiosas de Estados Unidos. En 1995 se graduó.

El príncipe Felipe es un consumado deportista y practica entre otros deportes el squash y el esquí, aunque en el que más destaca es la vela. Sus clasificaciones en el Campeonato Mundial le permitieron estar presente en Barcelona como integrante del equipo olímpico español, para el que fue seleccionado. Su embarcación consiguió la victoria, en marzo de 1992, en la Copa de España de Vela de clases olímpicas, con lo que se aseguró su clasificación para los Juegos Olímpicos.

El príncipe mantiene de forma habitual encuentros con las principales instituciones del Estado como medio para conocer su funcionamiento. También es frecuente su asistencia a diversas reuniones de los organismos de la Administración del Estado. Recibe en audiencia a multitud de personalidades, tanto nacionales como extranjeras, con el objetivo de mantenerse informado sobre la realidad política, social, económica y cultural que le rodea. Asimismo, realiza numerosos viajes oficiales al extranjero. Además, es Presidente de Honor de varias Asociaciones y Fundaciones, tales como la Fundación Príncipe de Asturias, que preside anualmente durante la entrega de los prestigiosos Premios Príncipe de Asturias.

La boda real

El 1 de noviembre de 2003, la Casa Real anunció el compromiso matrimonial entre el príncipe Felipe y Letizia Ortiz. Cinco días después, la pareja formalizó el compromiso con un acto oficial de petición de mano que congregó en el Palacio de El Pardo a 350 periodistas acreditados. Los novios y sus familias compartieron después un almuerzo en La Zarzuela.

Felipe de Borbón y Letizia Ortiz contrajeron matrimonio el 22 de mayo de 2004, en la catedral de Santa María la Real de la Almudena de Madrid. A la boda asistieron representantes de treinta Casas Reales y quince jefes de Estado, y 1.700 invitados.

A las nueve comenzaron a llegar los invitados a la catedral. Una hora después eran los miembros del Gobierno y presidentes de Comunidades Autónomas, a los que siguieron los miembros de la realeza e invitados más ilustres. La lluvia, que cayó con fuerza desde las 11 de la mañana, hora en que comenzó de la ceremonia, marcó la jornada. La ceremonia fue algo gris, envuelta tal vez en el recuerdo de los recientes atentados integristas del 11-M en Madrid, que provocaron 200 víctimas. El público del Patio de la Armería tuvo que correr a refugiarse de la lluvia y hubo que improvisar medidas para proteger a los novios y a los invitados del agua. Letizia Ortiz llegó a la catedral en un Rolls, en lugar de a pie, como estaba previsto, para protegerla del chaparrón. Lo mismo ocurrió al final de la ceremonia, cuando fue preciso preparar varios autobuses para transportar a los invitados.

La mayoría de las invitadas lucía sombreros y tocados y los hombres vistieron chaqués impecables, salvo los representantes de los sindicatos, de traje oscuro, los militares y los representantes de países árabes. Las excepciones al negro de los caballeros las pusieron Miguel Bosé y el Príncipe Carlos de Inglaterra con sus modelos en gris. De entre los invitados, brilló por su ausencia Ernesto de Hannover, que había acudido a la cena de gala de la noche anterior: la princesa Carolina de Mónaco entró sola a la catedral.


Felipe y Letizia en su viaje de luna de miel

Felipe de Borbón, con su uniforme de gala del Ejército de Tierra, esperó a su prometida al pie del altar, algo más de lo previsto, donde la recibió con un beso. Letizia, vestida por Pertegaz, hizo a su llegada una reverencia a los Reyes.

La celebración fue oficiada por el arzobispo de Madrid, Antonio María Rouco Varela. Fue una ceremonia poco emotiva con honrosas excepciones. Los Reyes mantuvieron el tipo y nadie, ni siquiera la novia, derramó una sola lágrima. Las miradas de complicidad, las caricias en las manos y los gestos de los novios compusieron los pocos momentos emotivos. La realización de TVE fue muy criticada en ese sentido.

Tras la ceremonia, los ya Príncipes de Asturias abandonaron el templo cogidos del brazo. En la puerta les esperaban los compañeros de promoción del Ejercito de Don Felipe que formaron un arco de sables. Después de una parada en el Palacio Real, los Príncipes recorrieron las calles de Madrid. El paseo comenzó con lluvia y terminó en sol, lo que permitió que muchos madrileños y visitantes se animaran a salir a la calle para acompañar a la pareja. Tras realizar el camino de vuelta por el mismo recorrido, los Príncipes llegaron al Patio de la Armería y se asomaron al balcón del Palacio Real para saludar a la multitud. Después de las fotos de familia, el nuevo matrimonio y sus invitados celebraron el banquete en el Palacio Real.

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