Julien Benda

(París, 1867-1956) Filósofo y ensayista francés. Fue hijo de una familia hebrea no ortodoxa establecida en Francia dos o tres generaciones antes, y tampoco él estuvo vinculado a la religión de su pueblo. Durante sus años de estudiante se dedicó con igual interés a las letras y a las ciencias; finalmente, después de haber ingresado en la Escuela Central de Artes y Oficios, cambió de idea; pasó a la Facultad de Letras y, en adelante, se entregó por completo a los estudios literarios.


Julien Benda

Se dio a conocer como escritor en la época del "affaire Dreyfus" con los Dialogues à Byzance, publicados en la Revue Blanche (1900). Su primer éxito fue la novela L'ordination (1912), a la que siguieron en breves intervalos Le bergsonisme, ou une philosophie de la mobilité (1912), Une philosophie pathétique (1913), texto publicado en los Cuadernos de la quincena de Charles Péguy, y Sur le succès du bergsonisme (1914). Con tales obras Julien Benda, en nombre del racionalismo clásico, adoptaba una actitud concreta en la reacción antirromántica de la época y denunciaba el bergsonismo y el daño ocasionado a la inteligencia moderna por el sentimiento.

Periodista durante la guerra (Los sentimientos de Critias), publicó en 1919 Belphégor, en el que traza un cuadro clásico de la sensibilidad estética contemporánea y critica asimismo el predominio del sentimiento irracional sobre la contemplación pura. Este mismo tema sigue tratando aún, en 1927, en su libro más conocido, La traición de los intelectuales, que culpa a los "clérigos", o sea los intelectuales, de haber traicionado la causa del espíritu cediendo a las lisonjas de los intereses políticos.

Ello no significa, en el pensamiento de Julien Benda, que el intelectual deba renunciar completamente a los afanes temporales; sin embargo, el autor considera que el intelectual, en cuanto "clérigo" o custodio de los valores superiores, ha de contemplar las cosas "sub specie aeternitatis". Dichas teorías quedaron consolidadas en las obras siguientes: La fin de l'Éternel (1929) y Essai d'un discours cohérent sur le rapport de Dieu et du monde (1931), su libro más orgánico; y, hasta cierto punto, aplicadas en Esquisse d'une histoire des Français dans leur volonté d'être une nation (1932), Discurso a la nación europea (1933) y La grande épreuve des démocraties (1942).

Con este último texto el autor, militante desde 1936 y durante la Segunda Guerra Mundial en las filas de los intelectuales "antifascistas", reafirmaba en la Francia dominada por los alemanes el principio democrático. Benda no cesó jamás de apoyar al racionalismo contra las alusiones a lo elemental y a la "Vida", ni de atacar a la literatura de su época en nombre de un clasicismo un tanto árido (La France byzantine). En las obras autobiográficas La jeunesse d'un clerc (1936) y Un régulier dans le siècle (1938) ofreció una completa imagen de si mismo y la historia de su vida de "monje" y de "clérigo" al servicio de la religión de la inteligencia.

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