Sir James Brooke

(Secrore, 1803 - Burrator, 1968) Explorador y oficial británico de la Compañía de las Indias Orientales. Fue rajá independiente de Sarawak (actualmente perteneciente al Estado de Malasia), en la isla de Borneo (1841-1868), y fundador de una dinastía de rajás británicos que perduró hasta el año 1946.

James Brooke ingresó con apenas dieciséis años de edad en la Compañía de las Indias Orientales, en el año 1819. Atraído por la belleza del sudeste asiático, zona que empezaba a ser colonizada y explorada por Gran Bretaña, el joven Brooke se propuso fundar su propia colonia, siguiendo el ejemplo de otro británico, sir Stamford Raffles, que en el año 1808 había fundado la colonia de Singapur. En 1825, antes de poder llevar a cabo su sueño, Brooke participó del lado británico en la Guerra de Birmania, durante la cual fue gravemente herido.

Su espíritu aventurero y romántico le hizo a Brooke armar y botar una goleta gracias a la fortuna heredada tras la muerte de su padre en 1838. Puso rumbo entonces a las costas orientales de la India, dispuesto a llevar a buen término sus planes fundacionales. En el transcurso de uno de sus viajes por las costas chinas y malayas, se enteró en Singapur que el sultán de Brunei (Borneo), Penguiran Muda Hassim, se hallaba en una situación muy comprometida por la terrible guerra que venía sosteniendo con la tribu de los dayaks, nominalmente bajo control directo del sultán de Brunei.

Brooke ofreció su ayuda y experiencia militar al sultán de Brunei, junto al que sofocó la rebelión y le ayudó a restablecer su autoridad en la isla. En agradecimiento a los servicios prestados, Muda Hassim le confirió el título de rajá de Sarawak en el año 1841. Un año después, el sultán se arrepintió de dicha decisión e intentó recuperar el control sobre Sarawak, pero James Brooke se hizo fuerte en su nuevo Gobierno, y amenazó al sultán con invadir toda la isla de Borneo si no le confirmaba y le reconocía públicamente como rajá de Sarawak.

Muda Hassim no cejó en su empeño por atacar las posesiones recién adquiridas por Brooke; llegó incluso a asesinar a varios de sus más íntimos colaboradores. James Brooke reaccionó prontamente y con energía, pidiendo auxilio militar a la escuadra de guerra británica que navegaba por la zona, con la que obligó al sultán, en 1846, a ceder la isla de Labnan a Gran Bretaña y a confirmar a Brooke como rajá a perpetuidad de Sarawak.

En el año 1847, James Brooke regresó a Gran Bretaña para presentar al Gobierno el tratado de cesión de la isla de Labnan y de explotación de las ricas minas de carbón de la isla de Borneo. La reina Victoria le concedió el título de sir, a la par que el Gobierno le nombró gobernador de Labnan y cónsul general en Borneo.

De regreso a Borneo, sir James Brooke se preocupó por establecer un gobierno seguro sobre sus territorios, combatiendo con energía la constante y peligrosa piratería de la zona y elaborando un nuevo código de leyes para la población autóctona bajo su mando. La lucha que entabló contra los piratas fue tan feroz y expeditiva que provocó múltiples protestas en su contra en la propia Gran Bretaña, al extremo de verse forzado a regresar a Londres en 1850 para dar explicaciones al Parlamento, situación de la que finalmente pudo salir indemne gracias al gran apoyo que encontró por parte del primer ministro Palmerston y de gran parte de los miembros de las dos cámaras.

Nuevamente en Borneo, sir James Brooke dedicó gran parte de sus esfuerzos en realizar varias expediciones al interior de Sarawak y en la creación de una administración competente, en la que incluyó a varios jefes tribales malayos y emigrantes chinos seleccionados, consiguiendo de esa manera crear una base poblacional solidaria y fiel a su persona y gobierno. Después de reprimir, en el año 1857, un conato serio de rebelión de la población china, sir James Brooke abandonó para siempre la isla de Borneo, en el año 1863, dejando el gobierno efectivo de Sarawak en manos de su sobrino sir Charles Anthony Johnson Brooke, quien acabó sucediéndole como rajá y continuó la labor política emprendida por su tío.

Antes de morir, sir James Brooke redactó su testamento, en el que legó todos los territorios conquistados por él a la Corona británica en caso de que se extinguiera su familia. Tras su muerte, fue publicada en Londres toda su correspondencia, recogida y seleccionada bajo el título de The Private Letters of Sir James Brooke.

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