Heinrich Brüning

(Münster, 1885 - Norwich, 1970) Político alemán, canciller de Alemania desde los años 1930 a 1932, durante la fase final de la denominada República de Weimar, presidida por Paul Hindenburg. De ideología conservadora y católico practicante, Brüning también desempeñó el cargo de ministro de Asuntos Exteriores desde octubre del año 1932, poco antes de que Adolf Hitler asumiera el poder en Alemania. Como especialista en asuntos financieros, su mayor logro fue el de reducir a cantidades mínimas las reparaciones de guerra que los aliados habían impuesto a Alemania en el Tratado de Versalles (1919). Incapaz de solucionar los graves problemas económicos del país, se vio impulsado a practicar una política de claro signo derechista que le permitió gobernar con procedimientos más o menos dictatoriales, pasando por alto al propio Reichstag, lo que no le impidió ser un convencido demócrata.


Heinrich Brüning

Heinrich Brüning cursó estudios de filosofía, historia y ciencias políticas en tres universidades diferentes. Después de haber realizado una serie de viajes de estudios por Francia e Inglaterra, en 1915 se doctoró con un significativo estudio sobre la economía de su país. Finalizada la Primera Guerra Mundial, en la que pasó tres largos años en el frente como simple soldado, Brüning ingresó en el Partido de Centro (Zentrumspartei, también llamado Centro Católico) y desarrolló una ingente actividad en el sindicato y en la junta de gobierno de esta formación católica. Fue elegido diputado del Reichstag por el mismo partido en el año 1924. En 1929 fue elegido líder del grupo católico en el Reichstag, ante la sorpresa de propios y extraños debido a su juventud; se mantendría en el puesto hasta su salida del país, en el año 1934.

El 30 de marzo de 1930, Paul von Hindenburg, presidente de la República, nombró canciller a Brüning y le encargó la formación de un gobierno. Brüning agrupó en una coalición a todos los grupos democráticos de derechas, pero no pudo contar con la mayoría necesaria en el Reichstag. Debido a su concepción política, basada en la idea de la necesidad de un gobierno fuerte y cohesionado como única vía para superar la grave crisis que atravesaba Alemania tras la finalización de la Gran Guerra y el crac de 1929, nunca confió demasiado en una coalición con el Partido Socialdemócrata (liderado por Hermann Müller), y mucho menos en el emergente Partido Nacionalsocialista de Adolf Hitler.

Por todo ello, debido a sus pocas simpatías hacia los socialdemócratas, los cuales tenían un peso todavía importante en el parlamento, en septiembre del mismo año disolvió el Reichstag para convocar nuevas elecciones, con la esperanza de conseguir la mayoría centrista absoluta que le permitiera gobernar por encima del Reichstag mediante decretos ley. Sin embargo, los resultados no pudieron ser más nefastos para los intereses de Brüning, ya que se produjo un auge de las fuerzas comunistas y nazis.

El partido nazi consiguió la nada despreciable cifra de ciento siete escaños, merced a la magnífica utilización por parte de su líder, Adolf Hitler, del descontento de la mayoría de la población alemana respecto a la política económica adoptada por Brüning, consistente en bajar los salarios para frenar la galopante inflación. Desde ese momento, Brüning no tuvo más remedio que apoyarse en el Partido Socialdemócrata (al que anteriormente había pretendido perjudicar) para poder frenar el auge del nazismo.

A comienzos de 1932 expiró el plazo presidencial de Paul Hindenburg, quien, por su elevada reputación política y gran carisma dentro de las filas del ejército alemán, parecía ser la única persona capaz de derrotar a Hitler en las elecciones presidenciales. Tanto el centro-derecha liderado por Brüning como el Partido Socialdemócrata apoyaron sin reservas al viejo mariscal, que acabó ganando las elecciones. A pesar de ello, el 30 de mayo del mismo año, Hindenburg le retiró su apoyo a raíz del intento de Brüning de disolver por decreto las organizaciones paramilitares nazis.

Brüning, incapaz de sostenerse como canciller, acabó dimitiendo ese mismo día, y fue relevado por Franz von Papen el 1 de junio, quien a su vez fue también destituido el 3 de diciembre del mismo año. El 28 de enero de 1933, Hindenburg nombró a Hitler canciller de Alemania, ya que la formación nazi se había convertido en la principal fuerza parlamentaria en las elecciones del año 1932.

Con Hitler en el poder, Brüning abandonó Alemania a finales del año 1933 y se dirigió a Inglaterra, donde permaneció hasta 1939 y ejerció como profesor en la Universidad de Oxford. Al estallar la Segunda Guerra Mundial, Brüning se trasladó a los Estados Unidos de América, e impartió clases en las universidades de Baltimore y Harvard como profesor de Administración Pública.

En 1950 regresó a Alemania para hacerse cargo de la cátedra de Derecho Político de la Universidad de Colonia; dio asimismo una extensa serie de conferencias por todo el país. Gracias a su periplo norteamericano, Brüning fue uno de los inspiradores de la reconciliación entre los Estados Unidos de América y la Alemania de postguerra. Finalmente, en el año 1955 regresó a Estados Unidos, y fijó su residencia definitiva en Norwich-Vermont, ciudad en la que se dedicó por entero a la redacción de sus memorias hasta su muerte.