William Cullen Bryant

(Cummington, 1794 - Nueva York, 1878) Poeta, traductor, ensayista y editor estadounidense cuya obra, ubicable en la tendencia del naturalismo religioso, lo acredita como uno de los autores fundamentales del siglo XIX y uno de los fundadores de la poesía norteamericana.


William Cullen Bryant

Hijo de una familia establecida desde los primeros tiempos en la colonia de Plymouth, su padre, médico con aficiones musicales y literarias, educó al muchacho, delicado y precoz, y lo convirtió en un joven robusto y amante de la vida al aire libre. Bryant frecuentó las escuelas locales y aprendió el latín y el griego en North Brookfield como alumno de dos eclesiásticos, uno de ellos tío suyo; leyó a Virgilio, Cicerón y los Evangelios en la versión griega, y a otros clásicos que halló entre los 700 volúmenes de la biblioteca paterna, como la Ilíada de Homero traducida por Alexander Pope. En 1810 ingresó en el Williams College, entonces pequeña y modesta institución, y allí estudió a los poetas griegos. Cuando el joven se disponía a matricularse en Yale, su padre no se hallaba en situación de afrontar nuevos gastos para la instrucción de William.

La primera tentativa literaria de William Cullen Bryant fue una sátira del presidente Thomas Jefferson, The Embargo, dada a la imprenta en 1808. La lectura de los poetas llamados "sepulcrales", y, singularmente, de La tarea, del poeta inglés William Cowper, le inspiró la primera redacción de Thanatopsis, poema que ha sido definido como "un gran canto fúnebre puritano, la primera bella manifestación poética de la austera mentalidad de Nueva Inglaterra".

Tras haberse doctorado en leyes, inició el ejercicio de la abogacía en 1815. Con todo, no abandonó las musas, y a esta época pertenece su poesía más hermosa, A un ave acuática. Se casó en 1821, y en 1824 dejó la carrera de abogado. Bryant fue invitado a colaborar con cien versos al mes en la United States Literary Gazette de Boston, y en 1824-25 escribió unas treinta poesías que publicó en 1832 junto con otras bajo el título de Poemas, conjunto considerado "el mejor volumen de versos norteamericanos" jamás aparecido. A él siguieron otros dos tomos del mismo género: La fuente y otras poesías (1842) y El antílope de las patas blancas y otras poesías (1844).

Demócrata convencido, realizó frecuentes viajes al sur de los Estados Unidos, a Cuba y a Europa, cuyas experiencias describe en Cartas de un viajero (1850). A partir de 1848 apoyó en The Evening Post, del que era director, a Martin van Buren y al grupo antiesclavista; finalmente, rompió sus relaciones con el partido demócrata y se inscribió al apenas fundado partido republicano. Trabajó en favor de la popularidad de Abraham Lincoln cuando éste, en 1860, pronunció el discurso de Cooper Union. Sin embargo, al empezar la secesión sudista pidió que se recurriera a la fuerza para dominar a los rebeldes, y atacó a Lincoln por su moderación y el aplazamiento de la emancipación de los esclavos negros.

En 1865 falleció su esposa. Bryant, siempre fiel a la poesía, inició la traducción de la Ilíada, que terminó en 1871. Considerado uno de los más ilustres directores de periódicos norteamericanos de cuantos contribuyeron a hacer del periodismo una profesión digna e importante, en cuanto poeta cabe compararle por grandeza y temperamento con Wordsworth. Se trata, indudablemente, del cantor norteamericano más insigne de la naturaleza, en la más estricta acepción del término.

La obra de William Cullen Bryant

Bryant recibió sus primeras influencias a partir de los poetas ingleses románticos, gracias a la biblioteca de su padre, y fue un poeta precoz: muy joven ya había producido pequeñas obras maestras como Thanatopsis (1817), Inscripción para la entrada a un bosque (1817) y A un ave acuática (1818). Su poesía recibió tres influencias básicas: las energías del romanticismo inglés, la búsqueda de lo sagrado en la realidad del paisaje y la contemplación de la naturaleza.

Muchos críticos lo describen como el autor que definió la poesía en Estados Unidos durante la primera mitad del siglo XIX, sobre todo a partir de la publicación temprana de Thanatopsis en 1817, que llevó al lector norteamericano una nueva sensibilidad romántica producida en su propia tierra. El tono de su poesía es sobrio y meditativo, y su acercamiento a lo divino no procede de un énfasis verbal o emocional, sino que más bien se intenta a través de un tono reposado. Sus meditaciones abarcan los bosques, la condición efímera de la vida, el temple ante la muerte o el paso del tiempo, como ocurre en uno de sus poemas memorables, El fluir de los años (1876).

Las composiciones Thanatopsis y A un ave acuática constituyen la base de la fama del autor. Thanatopsis es un poema elegíaco en versos libres que enlaza con la tradición de los poemas funerarios de moda entre fines del siglo XVIII y principios del XIX. En él, Bryant expresa su visión de la muerte como un acto en el continuo devenir de la naturaleza: "La Tierra que te alimentó querrá para sí lo que has llegado a ser, para devolverlo a la tierra y, perdida toda forma humana, abandonando tu esencia individual, irás a mezclarte para siempre con los elementos, te volverás hermano de la roca insensible y de la inerte gleba que el rudo arado levanta con su reja y revuelve. La encina, extendiendo a lo lejos sus raíces, atravesará tus cenizas".

El poeta desarrolla su tema en versos de exquisita factura, recordando que la misma suerte ha correspondido ya a muchos y espera a las generaciones innumerables de los hombres, ya que la belleza de los elementos naturales es "la solemne decoración de la gran tumba del hombre", y concluye exhortando a vivir de modo que se pueda afrontar la muerte "como quien se dirige a la mortaja para abandonarse a agradables sueños".

A un ave acuática es considerada todavía hoy, dentro de su género, como una de las mejores piezas de la lírica estadounidense. En esta breve composición, inspirada en el vuelo de una solitaria ave acuática que se aleja en la rosada luz del ocaso hacia el mar abierto, el poeta se siente inclinado a considerar el valor del animal que, dirigido hacía una meta que sabrá alcanzar atravesando "el aire desierto y sin limites", rechaza posarse en tierra aunque la noche esté próxima. El poeta de diecinueve años consiguió fijar perdurablemente, en versos armoniosos y límpidos, unos pocos instantes de sentida emoción estética. El final moralizador (es decir, la expresión de la confianza en Dios, que sabrá guiar al poeta como al pájaro), añade poco a la belleza intrínseca de la pintura, que tiene la sugestiva sencillez intensamente lírica de algunos paisajes japoneses.

El tema de la muerte es, por lo demás, el que el autor prefiere. El pensamiento del fin de la vida no le abandona nunca, y los aspectos de la naturaleza, que él observa con la humildad de un Wordsworth, le sirven de pretexto para recordarlo. Así ocurre en la graciosa poesía A la genciana franjeada, pequeña flor otoñal que anuncia que "el año viejo está próximo a su fin". Elegíaca por su tema y ritmo es también la poesía La muerte de las flores, que recuerda, en un paisaje otoñal, la sonrisa de las flores de la primavera y del verano. Después, como sucede a menudo en las poesías de Bryant, que no sabe renunciar a sus fines moralizadores, didácticos o, por lo menos, reflexivos, el poeta es inducido a observar que, como las flores, así ha muerto una joven enamorada, y "nosotros lamentamos que una criatura tan bella haya tenido tan breve vida, y con todo, no ha sido impropio que un ser tan gentil y bello como nuestra amiga haya perecido junto con las flores".

Entre las composiciones de género narrativo recordamos Los pequeños pobladores de la nieve, fábula graciosísima que sirve al poeta para describir las hadas y los gnomos del frío, haciendo travesuras en medio de las flores de la nieve. Su amor por la naturaleza y su gustosa capacidad descriptiva son, en suma, las características y los méritos principales de este poeta algo frío pero armonioso y ágil, gran admirador de Wordsworth, cuyo influjo se advierte en toda su breve obra. Sin ser un gran poeta, Bryant es, sin embargo, el mejor representante de su época en los Estados Unidos, y lo didáctico que se halla en toda su obra (de Wordsworth recogió el concepto del poeta educador) queda compensado por la finura del rasgo, el seguro sentimiento de la naturaleza y el refinamiento de la cuidadísima versificación.

William Cullen Bryant fue además uno de los primeros teóricos literarios de Estados Unidos, como puede apreciarse en sus artículos escritos ya antes de 1825 y en la recopilación póstuma Conferencias sobre la poesía (1884). Postuló que la poesía debía ser un acto de imaginación original pero a la vez sencilla y transmisora de valores éticos. Edgar Allan Poe tomó los poemas de Bryant como ejemplo para elaborar sus singulares teorías sobre el poema breve y "la belleza estética" como principio de la poesía. Tradujo versos de la Ilíada y la Odisea, y se le llamó cariñosa y respetuosamente el Wordsworth norteamericano por su romanticismo contemplativo y metafísico.

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