Antonio Caballero de Rodas

(Antonio Caballero y Fernández de Rodas; Madrid, 1816-1876) Militar y político español. De tendencia liberal, participó en los pronunciamientos de Vicálvaro (1854) e intervino en la campaña de Marruecos (1859-1860). En 1861 puso fin a la insurrección de Loja y, en 1868, colaboró en la revolución de septiembre. Capitán general de Cuba (1869-1870), no pudo hacer frente a la revolución autonomista de los «Voluntarios», por lo que dimitió y regresó a España (1870).


Antonio Caballero de Rodas

Antonio Caballero y Fernández de Rodas ingresó en la carrera militar desde la Academia de Ingenieros, pasando más adelante al arma de infantería con el grado de subteniente. Tomó parte en la primera Guerra Carlista (1833-1840); sus hechos de armas en la misma llamaron la atención de sus superiores. En 1854 se unió a los sublevados de la Vicalvarada. Miembro de la Unión Liberal, su ascenso a brigadier tuvo lugar con motivo del reconocimiento a su comportamiento en la fuerza expedicionaria, comandada por el general y presidente del gobierno Leopoldo O’Donnell, que participó en el norte de África en la primera guerra de Marruecos (1859-1860).

A su regreso a Madrid tuvo un altercado con el orador Nicolás María Rivero que, saldado a su favor en un duelo, le granjeó mala prensa en círculos madrileños. Tras la muerte del general Ramón María Narváez fue desterrado, junto con Francisco Serrano y otros generales, a las islas Canarias, desde donde regresó a la península Ibérica para participar activamente en la revolución de 1868, que culminaría con el destronamiento de Isabel II: firmó el Manifiesto de Cádiz e intervino en la batalla de Alcolea (28 de septiembre de ese año) al mando de una división. Ascendido a teniente general, fue nombrado con posterioridad director general del arma de artillería.

En el agitado clima del Sexenio Democrático (1868-1874) dirigió con éxito operaciones militares contra los republicanos en Andalucía. Capitán general de Cuba desde julio de 1869, cuando ya había estallado la llamada guerra de los Diez Años, hubo de dimitir a finales del año siguiente al fracasar en su objetivo de sofocar la rebelión autonomista y pacificar la isla. En 1873, tras la renuncia al trono de Amadeo I de Saboya, dirigió una fallida conspiración que pretendía evitar el triunfo republicano y que fue el precedente del pronunciamiento protagonizado por el general Pavía, que un año después puso fin a la I República.

Cómo citar este artículo:
Fernández, Tomás y Tamaro, Elena. «». En Biografías y Vidas. La enciclopedia biográfica en línea [Internet]. Barcelona, España, 2004. Disponible en [fecha de acceso: ].

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