Miguel Cané

(Montevideo, 1851 - Buenos Aires, 1905) Escritor, político y diplomático argentino. Miembro de la llamada generación del 80, a la que también pertenecieron Eduardo Wilde y Lucio V. Mansilla, es conocido sobre todo por sus escritos autobiográficos. Su personalidad política y literaria ha empañado la brillantez del recuerdo de su padre, Miguel Cané (1812-1863), novelista de mérito, cuya expatriación motivó el nacimiento del hijo en tierra uruguaya. De sus padres heredó la admiración por Europa, "el centro cultural soñado, mezcla de club, museo y sala de música", y la vocación de escritor.


Miguel Cané

Miguel Cané estudió en el Colegio Nacional Argentino, y la evocación de estos años de mocedad fue el tema del mejor de sus trabajos, Juvenilia (1882). Subtitulado Memorias de un estudiante, es un relato en primera persona que no pertenece estrictamente al género novelístico, sino que está atravesado por una fuerte impronta digresiva. Se trata de una obra marcada por la nostalgia, en la que el tono coloquial permite un acercamiento sesgado e irónico al mundo de la infancia, al tiempo que construye un fresco literario de las costumbres y los hábitos del sector de la sociedad argentina a la que su familia pertenecía.

En 1872 Cané se doctoró en jurisprudencia; para entonces ya se había iniciado en el periodismo: fue redactor de La Tribuna y dirigió El Nacional, donde escribió artículos sobre la vida social, política y literaria. También desarrolló una importante actividad política; apoyó la línea ideológica de Domingo Faustino Sarmiento y ejerció como legislador, diplomático en Colombia y Venezuela, intendente de Buenos Aires y ministro del Interior y de Relaciones Exteriores durante el gobierno de Carlos Pellegrini.

Amante de los viajes, reunió sus impresiones en sendos volúmenes titulados A distancia (1882) y En viaje (1884). De ideas políticas conservadoras, en 1898 presentó un proyecto legislativo que proponía deportar a los inmigrantes que tuvieran militancia política o sindical. En 1900 fue nombrado decano de la Facultad de Filosofía y Letras.

No era un escritor de profesión; hombre culto, distinguido, temperamentalmente humorista y escéptico, Miguel Cané escribió sobre las impresiones de sus viajes, sobre los países donde residió debido a sus cargos diplomáticos, sobre los libros que leía y los acontecimientos en que tomaba parte; estas impresiones fueron las que se agruparon después para integrar la mayoría de sus libros.

Sus colecciones de artículos periodísticos, a los que él llamaba apuntes o "charlas descosidas", incluyen Ensayos (1877), Notas e impresiones (1901) y Prosa ligera (1903). Buen conversador y hombre de gusto refinado, no intenta crear una obra literaria trascendente, pero su producción tiene la virtud de haber conservado para sus contemporáneos y las generaciones posteriores el espíritu y el ingenio del escritor y hombre de mundo que fue este autor.

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