Yves Congar

(Yves Marie-Joseph Congar; Sedan, 1904 - París, 1995) Teólogo dominico francés. Ordenado en 1930, fue internado entre 1940 y 1945 en campos de vigilancia. Fundador y director de la colección Unam Sanctam y profesor de teología en la facultad de Le Saulchoir, fue un sólido eclesiólogo, abierto al ecumenismo y a la reforma de la Iglesia, precursor y consultor del Concilio Vaticano II. Entre sus obras cabe destacar Verdadera y falsa reforma de la Iglesia (1950), Jalones para una teología del laicado (1954), Cristianos en diálogo (1964), Tradición y tradiciones (1961-1963) y El Espíritu Santo (1980).


Yves Congar

Proveniente de una familia católica pequeño burguesa, Yves Congar ingresó en los dominicos en 1925 y se formó en Le Saulchoir, centro dominico en el que recibió la influencia del también teólogo dominico M.-D. Chenu y que despertó en Congar el interés por el estudio de las doctrinas y los dogmas desde una perspectiva histórica. Terminados los cuatro cursos de teología, se ordenó sacerdote en 1930; un año después alcanzó el grado de lector e inició su trayectoria docente en el mismo Le Saulchoir, como profesor de apologética y de teología.

Pronto, sin embargo, su vocación intelectual se orientó hacia el ecumenismo, que no sería para él una simple especialización, sino un ocuparse por completo en trabajar por la unidad de los cristianos. Nacido en una región en que católicos y protestantes convivían desde hacía siglos, la atracción del ecumenismo tenía en Congar hondas raíces. Ya durante sus años de seminario asistía a los cursos de la facultad protestante de teología y frecuentaba diversos círculos ortodoxos; luego visitaría a personajes de las distintas iglesias y organizaría reuniones ecuménicas.

En 1937 fundó la colección Unam Sanctam, cuyo primer volumen fue su obra Cristianos desunidos (1937), la cual marcaría un hito en la historia de la reflexión teológica sobre el ecumenismo. En ella, aparte de estudios históricos sobre las distintas confesiones, aparecen varios capítulos que son un intento serio de fundar el ecumenismo en las notas de unidad y catolicidad de la verdadera Iglesia de Jesucristo. El interés por el ecumenismo le llevaría a advertir que profundizar en ese tema requería una fundamentación en el estudio de la Iglesia; de ahí su temprana especialización en eclesiología, disciplina teológica desde la que puede ser juzgada la totalidad de su obra; asumiendo este programa escribió Esquisses du Mystère de l'Église (1941).

Con el tiempo, su dedicación a la eclesiología se acentuó y le condujo a ocuparse de las más diversas cuestiones de este ámbito, como sacerdocio y laicado, tradición y reforma, servicio y pobreza, la parroquia y otras muchas, sin preterir por ello su tema favorito, el ecumenismo. Algunos puntos de su obra suscitaron dudas, y se vio afectado por las medidas que acompañaron y siguieron a la encíclica Humani generis de Pío XII; Congar dejó Le Saulchoir y partió a Tierra Santa. En 1956 regresó a Estrasburgo para enseñar en la facultad de teología de esa ciudad.

Al ser convocado el Concilio Vaticano II, Yves Congar fue sorpresivamente nombrado por Juan XXIII consultor de la comisión preparatoria y luego perito oficial, colaborando en los trabajos de elaboración de varios documentos junto a otros teólogos en aquel momento considerados avanzados (Joseph Ratzinger, Henri de Lubac, Karl Rahner, Edward Schillebeeckx o Hans Küng). En 1964 la orden dominica le confirió el título de Maestro en Teología. Desde 1968 residió en Le Saulchoir, dedicado casi exclusivamente a sus publicaciones, algunos de cuyos aspectos continuarían originando críticas. En 1994, justo un año antes de su muerte, fue nombrado cardenal por Juan Pablo II.

Cómo citar este artículo:
Fernández, Tomás y Tamaro, Elena. «». En Biografías y Vidas. La enciclopedia biográfica en línea [Internet]. Barcelona, España, 2004. Disponible en [fecha de acceso: ].

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