Francisco Defilippis Novoa

(Paraná, 1889 - Buenos Aires, 1930) Dramaturgo argentino que armonizó una veta grotesca con elementos vanguardistas y místicos. Trabajó en Entre Ríos como maestro rural, luego se trasladó a Rosario y se dedicó al periodismo.

En sus comienzos manifestó una tendencia hacia el realismo romántico, pero, influido por las lecturas de vanguardia, pasó más tarde a un estilo expresionista, para desembocar finalmente en uno de los géneros más característicos del teatro de su país: el grotesco. Tradujo piezas, entre otros, de autores como Luigi Pirandello, que le permitieron conocer el teatro de vanguardia que se hacía en el mundo.

Dentro de su obra figuran El día sábado (1913), La casa de los viejos (1914), La madrecita (1920), El turbión (1922), La samaritana (1923), Los caminos del mundo (1925), Yo tuve veinte años (1926), María la tonta (1926), Tu honra y la mía (1926), Despertate Cipriano (1929) y otros tres títulos que aparecieron póstumamente: He visto a Dios, Sombras de la pared e Ida y vuelta.