Jacques Demy

(Pontchâteau, 1931 - París, 1990) Director de cine francés. Tras estudiar Bellas Artes en Nantes se trasladó a París para cursar decoración en la Ecole Technique de Photographie et de Cinematographiques. Sus primeros pasos profesionales en el cine fueron como director de cine publicitario y como ayudante de dirección del documentalista Georges Rouquier. Al mismo tiempo dirigió cortometrajes con compañeros de estudios y amigos: uno de ellos, François Truffaut, le ofreció un pequeño papel (un policía) en su debut como director, Los cuatrocientos golpes (1959). También apareció en Paris nous appartient (1960) de Jacques Rivette.


Jacques Demy

Su primer largometraje como director, Lola (1960) obtuvo un notable éxito de crítica y público. Dedicada a Max Ophuls, es un homenaje a su última película como director, Lola Montes (1955), y a Lola-Lola, el personaje interpretado por Marlene Dietrich en El ángel azul (1930), de Josef Von Sternberg. Anouk Aimée interpreta a Lola, una bailarina de cabaret y madre soltera alrededor de la cual se forma un complejo entramado de personajes en constante movimiento.

Lola es una de las mejores películas de la primera "Nouvelle vague" francesa. A la frescura propia del cine de la época, Demy añadió el sentimentalismo ingenuo que caracterizó lo mejor de su obra. La banda sonora de Michel Legrand añadió un toque de jazz que se adaptó perfectamente al espíritu de improvisación y libertad del cine de la época. El personaje de Lola se hizo recurrente en la filmografía de Demy, y las referencias a esta película aparecen en buena parte del resto de su trabajo.


Fotograma de Lola (1960), de Jacques Demy

Se casó en 1962 con la también directora Agnès Varda. El éxito de Lola le permitió llevar a cabo su proyecto más ambicioso y la que fue su película más conocida internacionalmente, Los paraguas de Cherburgo (1964). Apreciada como uno de los grandes musicales del cine francés (en el que todo el diálogo es cantado), es un homenaje naïf a la gran tradición del musical americano. Cuenta la historia de amor entre una joven (Catherine Deneuve) y un mecánico (Nino Castelnuovo) y la oposición a ésta de la conservadora madre de la chica (Anne Vernon). Demy volvió a colaborar con Michel Legrand, que compuso una partitura ya clásica.

La película obtuvo la Palma de Oro del Festival de Cannes y fue candidata a cuatro Oscar, incluyendo el de Mejor Guión original para el propio Demy y el de Mejor Música original para Legrand. Tres años más tarde, Demy intentó repetir el éxito de su anterior película con Las señoritas de Rochefort (1967), pero ésta se resintió de la ausencia de Michel Legrand en la composición de la música, labor que llevó a cabo el propio director, y no obtuvo los resultados esperados. Ambas películas contienen referencias a su personaje favorito, Lola, en historias contadas por personajes y flasbacks tomados de su opera prima.

En su siguiente película, Estudio de modelos (1969), reapareció abiertamente el personaje de la cantante de cabaret para dar la vuelta al final feliz de la película. En la irregular y a menudo infravalorada carrera de Demy destacan las adaptaciones de los cuentos infantiles Piel de asno (1970) y El flautista de Hamelin (1971), que se adaptan perfectamente al tono sentimental del resto de su obra. Sin dejar de realizar cine, comenzó a trabajar ocasionalmente para la televisión.