Jorge Dezcallar

(Palma de Mallorca, 1945) Abogado y diplomático español. Jorge Dezcallar Mazarredo nació el 3 de noviembre de 1945 en Palma de Mallorca, el mayor de cuatro hermanos. Tras cursar los primeros estudios en el colegio de los padres franciscanos de la capital mallorquina, estudió derecho en la Universidad Complutense de Madrid, ciudad a la que había sido destinado su padre, coronel de Infantería de Marina.

Después de licenciarse como abogado decidió emprender los estudios diplomáticos. En la familia ya había antecedentes de personas vinculadas a la diplomacia, que sin duda sembraron la inquietud de Dezcallar por desarrollar su labor profesional en el servicio exterior.


Jorge Dezcallar

Su ingreso en el Ministerio de Asuntos Exteriores se produjo por oposición en agosto de 1971. Entre 1972 y 1974 estuvo destinado en Polonia, y desde septiembre de 1974 hasta abril de 1978 permaneció en el consulado general de España en Nueva York, en el que ocupó distintos cargos. En abril de 1978 se trasladó a la embajada de Uruguay como consejero de la misma.

En 1981 regresó a España al ser nombrado director de Organismos Técnicos y de Desarrollo dentro de la Dirección General de Organizaciones y Conferencias Internacionales del Ministerio de Asuntos Exteriores. A partir de entonces estuvo destinado en comisión de servicios, primero como vocal asesor del Gabinete de la Presidencia del gobierno, desde abril de 1982, en la época de Leopoldo Calvo-Sotelo, y posteriormente como vocal asesor en el Departamento de Internacional del mismo gabinete, a partir de enero de 1983, prestando servicio en el palacio de la Moncloa en el ejecutivo presidido por Felipe González.

Gran experiencia en política exterior

Entre 1985 y 1993 desempeñó el cargo de director general de Política Exterior para África y Oriente Medio del Ministerio de Asuntos Exteriores. Con esta responsabilidad, y gracias a su conocimiento de la situación política en el Próximo Oriente, Dezcallar desempeñó un papel fundamental en la organización de la Conferencia de Paz de Madrid de 1991, en la que el presidente de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), Yasser Arafat, y el entonces primer ministro israelí, Isaac Shamir, se estrecharon la mano por primera vez en presencia de George Bush y Mijaíl Gorbachov, en un encuentro que fue clave para todo el desarrollo posterior del proceso de paz en la región.

En septiembre de 1993 fue sustituido por Miguel Ángel Moratinos -quien después sería designado enviado especial de la Unión Europea en el Próximo Oriente- al ser nombrado director general de Asuntos Políticos. Desde este cargo fue responsable de las negociaciones con la Unión Europea y representante de España en su Comité Político. En mayo de 1996 fue nombrado embajador en misión especial para la Política Exterior y de Seguridad Común (Pesc).

Un año después (1997), José María Aznar lo incorporó a la misión de buenos oficios de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) entre Slobodan Milosevic y la oposición serbia para democratizar el país, al frente de la cual se encontraba el ex presidente del gobierno Felipe González.

Una vez más, su experiencia y sus conocimientos de los problemas del norte de África fueron determinantes para su nombramiento como embajador en Marruecos, el 13 de junio de 1997, en sustitución de Gabriel Ferrán de Alfaro. En el desempeño de este cargo se encontraba cuando el consejo de ministros del 29 de junio de 2001 lo nombró director del Cesid, en sustitución del general Javier Calderón, con el rango de secretario de Estado. Se convertía así en el primer civil responsable de los servicios secretos españoles que, en su versión más moderna, se crearon en 1977.

Primer civil al frente del Cesid

El hecho de haber trabajado mucho y bien con los gobiernos socialistas y populares motivó que su designación fuera recibida con satisfacción por el Partido Socialista Obrero Español (PSOE), que destacó su «perfil institucional» y su talante de «hombre de Estado y no de partido», e incluso por Izquierda Unida (IU), que aplaudió la «desmilitarización» de los servicios de inteligencia.

Al día siguiente tomó posesión de su cargo no en el Ministerio de Defensa, como había sido tradicional hasta ese momento, sino en el palacio de la Moncloa, con el propio Aznar como testigo. A partir de ese momento, sin embargo, tendría que pasar un período de transición en el que las cosas nuevas (el CNI) no terminaban de nacer y las viejas (el Cesid) no acababan de morir.

Desde el Cesid vivió la tramitación parlamentaria de las leyes que dieron lugar al CNI, en las que se establecía el doble control parlamentario y judicial sobre los servicios secretos, el primero mediante la Comisión de Secretos Oficiales del Parlamento, que tendría conocimiento anual de las líneas generales de actuación del CNI, y el segundo a través de un juez del Tribunal Supremo.

Coautor del libro Racismo y xenofobia: búsqueda de las raíces, y autor de numerosos artículos de prensa, Dezcallar ha sido reconocido con diversas distinciones, entre ellas la de Oficial de la Orden de Isabel la Católica y la Orden del Mérito Civil, además de la Gran Cruz del Wissam alauita y otras muchas condecoraciones extranjeras.

Quienes lo conocen destacan su talante llano, afable y simpático, que compagina con la opacidad propia de los diplomáticos. Lector voraz, periodista aficionado, ha demostrado ser un hombre inteligente y extremadamente culto. Hincha del Real Mallorca, gusta de la práctica del golf. Está casado con Pilar López Chicheri, madrileña, licenciada en ciencias políticas, y es padre de tres hijos: Cristina, Juan y Jaime.