Fridrikh Markovich Ermler

(Rezekne, 1898 - San Petersburgo, 1967) Director y guionista de cine soviético. Empezó a trabajar muy pronto como empleado de farmacia. El mundo del cine llamó su atención, primero como simple espectador, después como una vocación más profunda. En ese momento pasó a formar parte del Ejército Ruso y se involucró activamente en la Guerra Civil, en la que fue capturado por el ejército blanco; tras reponerse de su cautiverio, decidió ingresar en el Partido Comunista en 1919.


Fridrikh Ermler

Su interés de juventud por el teatro y el cine le llevó años después a cursar estudios de Arte Dramático en la Escuela de Bellas Artes y en la Escuela Técnica de Cine, ambas en la ciudad de Leningrado (San Petersburgo). Entró en el mundo del cine en los estudios Sovkino, marco en el que comenzó a aplicar sus teorías creativas, y especialmente las ideológicas, a las producciones en que participó.

En los años veinte desarrolló una intensa actividad marcada por el experimentalismo, aunque propuso una línea de trabajo más contenida. Aunque preparó numerosos proyectos con su equipo, son muy escasos aquellos que pudo presentar acabados. No obstante, las películas de aquellos años tendían a la crónica social y documentaban el modo de vida y pensamiento de una sociedad que, aunque marcada por el ideario revolucionario, dependía en mucho de las actitudes de sus ciudadanos (zapateros, intelectuales, vagabundos, especuladores). De estos años es Dom v sugrovah (La casa bajo la nieves, 1927) y Parizhkii sapozhnik (El remendón parisiense, 1928), película que se centró en las enseñanzas morales en el seno del Komosol y que, por ello, sufrió varias lecturas de guión previas al rodaje con el fin de evitar problemas con la célula.

A finales de los años veinte, el cine soviético pasó por unos momentos de inestabilidad que obligaron a desarrollar una serie de sesiones sobre la producción y distribución cinematográfica; Ermler fue uno de los poco directores que intervino en la conferencia, manifestando que era necesario disponer de personas capacitadas en el frente de la industria. El último trabajo que dirigió Fridrikh Ermler en el periodo mudo fue Omoblok imperii (Fragmento de un imperio, 1929), interesante acercamiento realista al cambio social que se iba viviendo en la Unión Soviética, todo ello contemplado desde el punto de vista de un hombre que pierde la memoria y que, al recuperarla, ve que todo ya no es como era.

La implantación del cine sonoro le permitió codirigir con Serguei Youtkevitch Vstrechnii (Contraplano, 1932), película que abre nuevos cauces para el realismo socialista y con la que pretendía celebrar el decimoquinto aniversario de la revolución. La canción principal de la película, compuesta como el resto de la música por Dimitri Shostakovich, se convirtió doce años más tarde en el himno de las Naciones Unidas. El trabajo de Ermler le permitió formar parte en 1935 de la delegación que visitó varias industrias cinematográficas en Europa y Estados Unidos, al tiempo que también le reportaba una Orden de Lenin y estrenaba su importante película Krestianiie (Campesino), de gran impacto emocional.


Cartel de Campesino (1935)

Cuatro años más tarde fue nombrado director de producción de los estudios Lenfilm, los más dañados durante la Segunda Guerra Mundial, periodo en el que Fridrikh Ermler dirigió algunas películas al tiempo que reedificaba, junto con el resto del equipo, los estudios. Una posición en exceso oficialista dominó sus trabajos durante esta década y, salvo algunos casos como Veliki perelom (El momento decisivo/La gran vuelta, 1945), continuó con él hasta el fin de su carrera; de trasfondo, siempre, los cambios sociales y los problemas derivados del conservadurismo de unos frente a la implantación de los ideales socialistas.

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